El columnista Salvador García Soto revela en su más reciente texto “Los López Obrador quieren ser españoles”, publicado en El Universal y en el sitio Serpientes y Escaleras, que los hermanos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Pío y Martín López Obrador, han iniciado trámites para obtener el pasaporte español. Hacen uso de la Ley de Memoria Histórica, amparándose en la nacionalidad de su abuelo, José Obrador Revuelta, nacido en Santander y emigrado a México con apenas 14 años.
Esto se suma a un precedente familiar: Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del exmandatario, también obtuvo la ciudadanía española por esa vía. Primero exigió “disculpas” al rey Felipe VI por los crímenes de la conquista, y hoy reside en Madrid, en la exclusiva zona de La Moraleja, donde convive con figuras del deporte y el espectáculo, además de inscribir a su hijo Jesús Ernesto en la Universidad Complutense en modalidad de ciudadano español (cuyo costo puede rondar los 90 mil pesos anuales más otros gastos).
Un contraste marcado
Los hermanos Pío y Martín no solo siguen el mismo camino que su cuñada en materia de ciudadanía; su solicitud ocurre en medio de revelaciones que ponen a la familia en el centro de denuncias por posibles abusos y corrupción. Pío, en particular, fue captado recibiendo fajos de dinero en efectivo en dos sesiones frente a cámaras—una ocasión en un restaurante y otra en su domicilio—por parte del exfuncionario David León Romero, indicándose que los fondos eran para Morena en Chiapas. De manera similar, Martín fue filmado recibiendo 150 000 pesos también de León en 2015, en época electoral, presuntamente como apoyo financiero para Morena, lo que ha sido calificado por críticos como posible delito electoral.

Refugio o privilegio
García Soto plantea si las solicitudes de ciudadanía no son meramente simbólicas, sino parte de una estrategia previsora: una salida anticipada a posibles embates legales o investigativos. En ese sentido, apunta que, según fuentes diplomáticas y versiones que se manejan en Washington, funcionarios del gobierno de Donald Trump, incluido el secretario de Estado, Marco Rubio, consideran que AMLO protegió el crecimiento de cárteles descritos hoy como terroristas por Estados Unidos.
Incongruencia expuesta
El contraste entre el discurso público del expresidente y sus allegados —quienes prometieron austeridad, renunciaron al nepotismo y rechazaron los lujos— y las acciones recientes (ciudadanías europeas, vida en Madrid, hijos estudiando, lujos familiares) suma un nuevo signo de incongruencia política y personal. Una evolución que ha sido destacada por García Soto como una contradicción con los ideales que el propio clan abanderó públicamente.
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Contexto político y corruptela
Este episodio se suma a una creciente atmósfera de sospecha: cada vez surgen más evidencias y cuestionamientos sobre los negocios de integrantes de la familia López Obrador y su círculo cercano. A esto se suman denuncias que vinculan a políticos morenistas con grupos criminales como “La Barredora” en Chiapas, una operación delictiva política que ha cobrado relevancia en investigaciones recientes.
En conjunto, el cuadro que dibuja García Soto es el de una familia que, al margen del discurso oficial, se prepara con pasaportes y ciudadanías, ventajas educativas y residenciales, frente a una narrativa oficial que ahora roza con investigaciones y señales desde el exterior.
García Soto concluye que el paso de los López Obrador hacia la ciudadanía española no solo revela un oportunismo político, sino también un signo anticipado de protección y posible rescate ante las tormentas legales que se avecinan. En ese contexto, lo que empezó como una exigencia moral contra España se ha convertido en una estrategia de escape, o al menos, de doble identidad.