En un nuevo episodio de violencia política en México, Lauro Orozco Gómez, exalcalde de Ignacio Zaragoza y miembro de Movimiento Ciudadano, fue asesinado este miércoles en un ataque directo. Según informes locales, el exfuncionario, de 55 años, circulaba en su camioneta Chevrolet Silverado cuando fue interceptado por sujetos armados que dispararon con saña contra su vehículo sobre la calle Josefa Ortiz de Domínguez, en la cabecera municipal.
Las detonaciones —al menos una decena, según vecinos— provocaron que testigos alertaran a las autoridades, y poco después arribaron policías municipales y estatales al lugar del crimen. Al ingresar a la unidad, los paramédicos confirmaron que Orozco ya no presentaba signos vitales: había recibido múltiples impactos de bala.

El asesinato ocurre en un contexto paradójico de alta presencia institucional: ese mismo día se inauguraban las nuevas instalaciones de la Fiscalía de Distrito Zona Noroeste en Nuevo Casas Grandes, a apenas una hora del sitio del homicidio, lo que pone en evidencia el contraste entre el despliegue de seguridad y la vulnerabilidad en otras zonas del estado.
Lauro Orozco no era un político cualquiera: fue presidente municipal de Ignacio Zaragoza en tres ocasiones —2004-2007, 2018-2021 y 2021-2024— y también compitió por una diputación local bajo las siglas de Movimiento Ciudadano. Su trayectoria le convirtió en una figura conocida y con peso en la región noroeste de Chihuahua.
Le arrebataron la vida a Lauro. Caminé junto a él. Me consta que cargaba las ganas de quien quiere cambiar lo que tanto nos duele. Y ya no está.
— Bryan LeBaron (@BClebaron) November 20, 2025
Me siento muy triste, por él, por su familia, por los hijos de todos, por este México donde se vive como si Dios nos hubiera… pic.twitter.com/joJYYexzHh
La dirigencia estatal de Movimiento Ciudadano expresó su profundo pesar por el crimen a través de un comunicado. En él destacan su compromiso con el desarrollo del municipio y su cercanía con la ciudadanía, y ofrecen condolencias a su familia, amigos y a la población de Ignacio Zaragoza, asegurando que su legado perdurará en la memoria colectiva.
Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado no ha detenido a ningún responsable ni ha divulgado versiones oficiales sobre líneas de investigación. Las autoridades ya realizan las diligencias correspondientes: peritos trabajan en la escena, recaban evidencia y se ha abierto una carpeta para esclarecer el móvil del homicidio.
Este asesinato se suma a una alarmante cadena de violencia que golpea a exfuncionarios y líderes locales en Chihuahua, una señal clara de la persistente crisis de seguridad que atraviesa la región y que tensiona la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de proteger a sus gobernantes.
El crimen de Orozco Gómez golpea no sólo la historia política de Ignacio Zaragoza, sino también la frágil estabilidad social en zonas donde la violencia parece no dar tregua y las autoridades aún no ofrecen respuestas contundentes ni certeza de justicia.
