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Paul McCartney suma su voz… o su silencio: se une a álbum mudo para protestar contra la IA

Paul McCartney se ha unido a más de mil músicos británicos para lanzar un álbum de protesta completamente en silencio contra los planes del gobierno del Reino Unido de flexibilizar la ley de derechos de autor y permitir que empresas de inteligencia artificial entrenen sus modelos con obras protegidas sin pagar licencia
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En un gesto contundente y simbólico, Paul McCartney se ha unido a más de mil músicos británicos para lanzar un álbum de protesta completamente en silencio contra los planes del gobierno del Reino Unido de flexibilizar la ley de derechos de autor y permitir que empresas de inteligencia artificial entrenen sus modelos con obras protegidas sin pagar licencia. El disco, titulado Is This What We Want?, se presentó originalmente en formato digital en febrero de 2025 y ahora regresa en vinilo, con un “bonus track” especial del exBeatle.

El proyecto, impulsado por el compositor Ed Newton-Rex —quien también fue ejecutivo de IA—, agrupa a una constelación de artistas como Kate Bush, Annie Lennox, Damon Albarn, Billy Ocean, Tori Amos, Yusuf / Cat Stevens, Hans Zimmer, The Clash, Imogen Heap y muchos más. Todos ellos han grabado espacios vacíos: estudios y salas de conciertos sin intérpretes, solo capturando ecos, susurros, el leve siseo del silencio o el crujir de una puerta. Este sonido, paradójicamente, es la forma más clara de visibilizar lo que los artistas creen que podría ocurrir si el gobierno aprueba las reformas: un silencio forzado, la desaparición de la música original ante la voracidad de la IA.

La estructura del álbum también lleva un mensaje oculto, casi como un acróstico: los títulos de las 12 pistas forman la frase “The British Government Must Not Legalise Music Theft To Benefit AI Companies” (“El gobierno británico no debe legalizar el robo musical para beneficiar a las empresas de IA”).

La participación de McCartney, anunciada recientemente, cobra especial significado. Su tema, llamado “Bonus Track”, consiste en una grabación de 2 minutos y 45 segundos de un estudio vacío, con ruido de cinta, pasos imprecisos como si alguien estuviera caminando por ahí, breves crujidos y un lento desvanecimiento al final. Según reportes, comienza con unos 55 segundos de siseo de cinta, sigue con unos 15 segundos de ruidos indefinidos —como alguien abriendo una puerta o moviéndose— y continúa con otros 80 segundos salpicados de susurros antes de concluir en un fundido pausado.

Además, la reedición en vinilo —que saldrá el 8 de diciembre de 2025— estará limitada a solo mil copias. Todas las ganancias de este proyecto se destinarán a la organización benéfica Help Musicians, en un claro gesto de solidaridad con quienes dependen de la industria musical para vivir.

El trasfondo de esta protesta es la polémica propuesta legislativa en Reino Unido: a fines de 2024, el gobierno planteó una reforma que permitiría a las empresas de IA acceder a obras con derechos de autor para entrenar sus modelos sin necesidad de permiso explícito. En el centro de la controversia está un sistema de “opt-out”, es decir, los creadores deben activamente rechazar que se use su obra, en lugar de ser ellos quienes den permiso.

Los impulsores del álbum advierten que esa medida no solo vulnera los derechos de los artistas, sino que podría debilitar la industria creativa británica: permitirían a gigantes tecnológicos “usar la obra de toda una vida de músicos gratis”, como dijo Newton-Rex a medios internacionales.

Para McCartney, la protesta no es nueva: ya ha firmado cartas abiertas junto con otros artistas pidiendo mayor transparencia y protección frente a estas reformas. Su aporte al álbum añade peso simbólico, dada su trayectoria y su influencia global, lo que convierte este proyecto en algo más que una manifestación artística: se ha transformado en un llamado a proteger la creatividad frente a las presiones de la tecnología.

Este álbum silencioso plantea una pregunta inquietante: si los creadores dejan de tener poder sobre su propio trabajo, ¿qué quedará de la música y de su esencia humana? La iniciativa ha generado ya un debate intenso, y con la participación de figuras de la talla de McCartney, el mensaje resuena con fuerza en el panorama cultural y político británico.

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