La activista ambiental sueca Greta Thunberg, de 22 años, fue arrestada este martes en el centro de Londres durante una protesta en apoyo a miembros de la organización Palestine Action que se encuentran en prisión y algunos de los cuales están en huelga de hambre. El incidente, que ha generado repercusiones internacionales, se produjo frente a las oficinas del grupo asegurador Aspen Insurance, objetivo de los manifestantes por sus presuntos vínculos con la industria armamentística israelí.
Las imágenes difundidas por grupos pro-palestinos muestran a Thunberg sosteniendo un cartel con la frase “I support the Palestine Action prisoners. I oppose genocide” (“Apoyo a los prisioneros de Palestine Action. Me opongo al genocidio”), consignas que se convirtieron en el motivo formal de su arresto bajo la legislación antiterrorista británica.
La City of London Police, fuerza responsable de la seguridad en el distrito financiero, confirmó que una mujer de 22 años —coincidente con la edad de Thunberg— fue detenida por mostrar un cartel en apoyo a una organización proscrita, en referencia a Palestine Action, que desde julio de este año figura en la lista de grupos prohibidos en el Reino Unido bajo la Terrorism Act de 2000.
Swedish activist Greta Thunberg has been arrested at a protest supporting Palestine Action members in London.
— Channel 4 News (@Channel4News) December 23, 2025
Footage appears to show the 22-year-old holding a sign that reads 'I support the Palestine Action prisoners. I oppose genocide."
City of London police said it has… pic.twitter.com/Q4eQKWvZWR
Palestine Action fue catalogada como organización terrorista por el gobierno británico tras una serie de acciones directas que incluyeron incursiones en bases militares y actos de vandalismo dirigidos a infraestructura vinculada a la industria de defensa. Su proscripción ha sido objeto de fuertes críticas por parte de organizaciones de derechos humanos, que argumentan que la medida supone un uso excesivo de la legislación antiterrorista contra formas de protesta política no violenta.
La protesta de este martes, organizada por el colectivo Prisoners for Palestine, tenía como objetivo visibilizar la situación de varios activistas encarcelados y en huelga de hambre, quienes exigen, entre otras demandas, el fin de la proscripción de su organización, mejores condiciones carcelarias y la concesión de fianza.
Además de Thunberg, la policía arrestó a otras personas en el lugar por daños a la propiedad tras la utilización de pintura roja y martillos en la fachada del edificio, en un acto simbólico que buscaba llamar la atención sobre lo que los manifestantes califican como “complicidad” de empresas occidentales con el conflicto en Gaza.
Según informaciones oficiales, la activista sueca fue librada bajo fianza con una fecha programada para marzo de 2026, mientras que la investigación continua.
El arresto de Thunberg ha encendido un intenso debate político tanto en el Reino Unido como en el ámbito internacional. Sus partidarios lo consideran un acto de represión injustificada, que pone en cuestión los límites de la libertad de expresión y el uso de leyes antiterroristas para silenciar críticas legítimas al Estado británico y a sus aliados. Por el contrario, sectores del gobierno y las fuerzas de seguridad defienden la aplicación de la ley tal como está redactada, subrayando la obligación del Estado de impedir cualquier apoyo público a organizaciones catalogadas como terroristas.
El caso de Thunberg también recuerda su trayectoria más allá de la lucha climática: en los últimos dos años, la joven activista ha intensificado su participación en causas relacionadas con el conflicto de Gaza y la defensa de los derechos palestinos, lo que en varias ocasiones la ha llevado a confrontaciones legales en Europa.
Mientras tanto, defensores de derechos civiles advierten que este episodio podría marcar un precedente sobre cómo las democracias occidentales manejan la disidencia y las protestas políticas en el contexto de tensiones geopolíticas globales, y bajo leyes que originalmente se diseñaron para contrarrestar amenazas extremistas.