En un mensaje difundido este lunes por la mañana, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ofreció una versión pormenorizada de la llamada que sostuvo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una conversación que se produce en un clima de tensión diplomática tras declaraciones de la Casa Blanca sobre el combate al narcotráfico y, en particular, ante amenazas expresadas por el mandatario estadounidense sobre posibles ataques a cárteles en territorio mexicano. El llamado, de apenas 15 minutos de duración, buscó restablecer la comunicación entre dos gobiernos con posturas encontradas pero con intereses compartidos en materia de seguridad y otros asuntos bilaterales.
Sheinbaum explicó que el origen del contacto fue una solicitud de su parte luego de las declaraciones del presidente Trump, que habían generado inquietud en México por la insinuación de acciones más duras contra organizaciones criminales. Para facilitar el diálogo, instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente a coordinar con el secretario de Estado, Marco Rubio, y finalmente se concertó la llamada para la mañana de este lunes.
La conversación, relatada en sus redes sociales y corroborada por diversas fuentes, se centró en el trabajo conjunto en temas de seguridad. La mandataria destacó que, gracias a la colaboración bilateral, el cruce de fentanilo desde México hacia Estados Unidos se ha reducido aproximadamente en 50 % durante el último año, según las cifras que reporta la agencia estadounidense Customs and Border Protection a través de sus incautaciones. Asimismo, mencionó que las muertes relacionadas con esta droga en territorio estadounidense han descendido en torno a 43 %
Sheinbaum subrayó los avances alcanzados por su administración en México, como la incautación de laboratorios y la detención de presuntos integrantes de la delincuencia organizada, así como la disminución de homicidios, cifras que –dijo– son públicas y reflejan resultados positivos dentro del marco de respeto a la soberanía de ambas naciones.
Uno de los puntos más sensibles fue la insistencia del presidente Trump en ofrecer apoyo adicional estadounidense para enfrentar el crimen. Según la presidenta mexicana, Trump reiteró que si México lo solicitaba, Washington estaba dispuesto a “ayudar en otros temas”. Sheinbaum respondió que hasta ahora los esfuerzos conjuntos iban “muy bien” y que no era necesaria una intervención, enfatizando la importancia de la soberanía e integridad territorial de México, una postura que, aseguró, fue comprendida por su homólogo.
El diálogo no se limitó a seguridad: también abordaron temas de comercio, inversión y la situación de las y los mexicanos en Estados Unidos, con el compromiso de continuar las conversaciones en próximas fechas. Se acordó que entre el 22 y 23 de enero se llevará a cabo una nueva reunión de la comisión bilateral de trabajo, esta vez en territorio estadounidense, en la que se examinarán asuntos como la reducción del tráfico de drogas ilegales y de armas, manteniendo los principios que han definido hasta ahora la colaboración.
La mandataria también mencionó que se tocó el tema de Venezuela, señalando que defendió los principios constitucionales de México, y que la conversación transcurrió en un “tono muy amable”, sin mayores controversias. Aun así, fuentes oficiales han interpretado que este encuentro telefónico es, en parte, un gesto de contención frente a las expresiones más duras del gobierno estadounidense en torno a temas de seguridad regional y soberanía.
Este intercambio se da en un contexto en el que Washington ha endurecido su retórica sobre el control de drogas y ha demandado resultados más “tangibles” en la lucha conjunta contra redes criminales transnacionales, algo que México ha intentado responder tanto con cifras como con una estrategia diplomática orientada a preservar la cooperación sin perder autonomía política.
La llamada también resalta la complejidad de las relaciones entre ambos países: si bien existen áreas de colaboración, las diferencias sobre cómo abordar el problema del narcotráfico y las preocupaciones de soberanía siguen siendo puntos delicados que requieren diálogo constante y manejo cuidadoso por parte de ambos gobiernos.