La ausencia de Cristiano Ronaldo en el partido amistoso entre México y Portugal quedó oficialmente confirmada este viernes, luego de que la Federación Portuguesa de Futbol diera a conocer su convocatoria para la próxima Fecha FIFA sin el nombre del delantero, quien continúa en proceso de recuperación por una lesión muscular.
El conjunto dirigido por Roberto Martínez prescindió de su máxima figura para los compromisos ante la selección mexicana y Estados Unidos, una decisión que responde a criterios médicos y de planificación deportiva rumbo a la Copa del Mundo de 2026. De acuerdo con el propio técnico, el atacante presenta una molestia muscular leve que lo ha mantenido alejado de la actividad competitiva en las últimas semanas, tras sufrirla a finales de febrero en un partido con su club.

La baja del capitán portugués impacta directamente en el atractivo del encuentro programado para el 28 de marzo, el cual marcará la reinauguración del llamado Estadio Banorte —antes conocido como Estadio Azteca—, un evento que había generado altas expectativas por la posible presencia de una de las máximas figuras del futbol mundial. Sin embargo, su nombre no apareció en la lista oficial de convocados, confirmando las versiones que apuntaban a su ausencia por motivos físicos.
Fuentes cercanas al entorno del equipo europeo señalan que la decisión también responde a una estrategia preventiva. El cuerpo técnico optó por no arriesgar al jugador de 41 años con miras a garantizar su óptimo estado físico de cara al Mundial de 2026, torneo que podría representar la última participación del histórico goleador en una Copa del Mundo.
La lesión, catalogada como no grave, mantiene a Ronaldo en fase de rehabilitación en Europa, con previsión de regresar a las canchas en el corto plazo. El propio Martínez subrayó que su presencia en la justa mundialista no está en riesgo, reforzando la idea de que su ausencia en territorio mexicano es meramente precautoria y no obedece a una situación de mayor gravedad.
El duelo entre México y Portugal, pese a la baja de su principal figura, se mantiene como un ensayo clave para ambas selecciones en su preparación rumbo al Mundial que se celebrará en Norteamérica. Para el equipo luso, será una oportunidad de probar variantes ofensivas y consolidar una plantilla que busca llegar en plenitud a la máxima cita del futbol internacional, mientras que para el conjunto mexicano representa un compromiso de alto nivel en un escenario emblemático que volverá a abrir sus puertas tras su remodelación.