La final por equipos de patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 vivió este domingo un momento que quedará en la historia de la disciplina: Ilia Malinin, la joven estrella estadounidense de 21 años, ejecutó un salto mortal hacia atrás (backflip) durante su rutina, un movimiento que estuvo prohibido en competencias oficiales por casi cinco décadas debido a su alto nivel de riesgo.
El salto, que consistió en una acrobacia hacia atrás aterrizada sobre una sola cuchilla —una técnica extremadamente difícil de dominar en hielo— fue realizado en la definición de la prueba por equipos, donde Estados Unidos y Japón llegaban empatados y todo se decidiría en el programa individual masculino. La ejecución impecable de la maniobra, junto con un repertorio técnico agresivo que incluyó cinco saltos cuádruples, ayudó a Malinin a obtener 200.03 puntos, cifra que aseguró la medalla de oro para Estados Unidos con 69 puntos, apenas por encima de los 68 de Japón.
La acrobacia, catalogada históricamente como de alto riesgo, había sido prohibida por la Unión Internacional de Patinaje (ISU) desde finales de los años setenta después de incidentes que demostraron un peligro real para la integridad física de los atletas. Sin embargo, en 2024 la normativa cambió y se permitió su inclusión en competencias de alto nivel, aunque sin otorgar puntos específicos por su ejecución.

El regreso de este salto al hielo competitivo ha generado opiniones divididas en la comunidad deportiva y entre especialistas. Para algunos, representa un hito en la evolución técnica del patinaje artístico, un deporte que ha visto aumentar constantemente el nivel de dificultad de sus elementos en las últimas temporadas. Malinin, apodado en algunos medios como el “Dios del Quad” por su capacidad de ejecutar múltiples saltos de alta complejidad, ha sido comparado con figuras generacionales de otros deportes por su impacto en la disciplina.
Para otros, el salto pone de manifiesto los riesgos inherentes a llevar la técnica al límite, especialmente cuando el público y los seguidores a menudo celebran la espectacularidad por encima de la seguridad. El salto mortal hacia atrás sigue siendo considerado peligroso debido a la posibilidad de caer sobre hielo duro a altas velocidades, con poca margen de error y consecuencias graves en caso de fallos.
El momento fue celebrado no solo por los aficionados al patinaje artístico, sino también por figuras destacadas presentes en el estadio, incluido el tenista Novak Djokovic, quien aplaudió la actuación de Malinin desde las gradas. Este episodio ha encendido nuevamente el debate sobre dónde trazar la línea entre la innovación técnica y la protección de la integridad de los atletas, un tema que seguramente seguirá siendo relevante en los próximos ciclos olímpicos.
🤯 ¡EL SALTO "PROHIBIDO" Y UNA ACTUACIÓN HISTÓRICA!
— SportsCenter (@SC_ESPN) February 9, 2026
🇺🇸 Con 21 años, el patinador estadounidense Ilia Malinin brindó un verdadero espectáculo, asegurando la medalla de oro en la competición por equipos en los Juegos Olímpicos de Invierno #MilanoCortina
⛸️ Y fue noticia por… pic.twitter.com/IcelREW14Q
Ilia Malinin hace historia al ejecutar en competencia un salto que llevaba casi 50 años sin verse. Una demostración de innovación, técnica y evolución en el patinaje artístico moderno. pic.twitter.com/mRJBiEqoh0
— Hispania Informa (@HispaniaInfo) February 9, 2026