La deuda pública de México rebasó por primera vez la barrera de los 19 billones de pesos al cierre del primer semestre de 2026, de acuerdo con los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública publicados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). El reporte confirma que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), considerado el indicador más amplio del endeudamiento del Estado mexicano, ascendió a 19 billones 47 mil 660 millones de pesos, equivalente a 51 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
El nivel alcanzado representa un incremento respecto al mismo periodo de 2025, cuando la deuda equivalía a 49.5 por ciento del PIB, y también supera el 50.4 por ciento observado durante el primer trimestre de este año. Con ello, el endeudamiento del sector público continúa una trayectoria ascendente en términos absolutos y como proporción de la economía nacional.
El informe de Hacienda también reporta que la deuda neta del Sector Público Federal se ubicó en 19.59 billones de pesos durante los primeros seis meses de 2026, cifra que representa un crecimiento real de 11.7 por ciento frente a los 17.8 billones registrados en el mismo periodo del año anterior. Aunque ambos indicadores son utilizados para evaluar las finanzas públicas, el SHRFSP incorpora un universo más amplio de obligaciones financieras del Estado y es el referente empleado para medir la deuda pública como porcentaje del PIB.

Las cifras reflejan la magnitud del crecimiento del endeudamiento en los últimos años. Al concluir el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, en septiembre de 2024, el SHRFSP se ubicaba en aproximadamente 16.73 billones de pesos, equivalente a 49.3 por ciento del PIB. Desde entonces y hasta junio de 2026, durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, el saldo aumentó alrededor de 2.32 billones de pesos.
La tendencia es aún más evidente si se toma como punto de comparación el inicio del sexenio anterior. En diciembre de 2018, cuando comenzó la administración de López Obrador, la deuda pública ascendía a 10.48 billones de pesos. En siete años y medio, el saldo creció en aproximadamente 8.57 billones de pesos, lo que representa un incremento cercano a 82 por ciento en términos nominales.
El aumento también se refleja al distribuir el monto total entre la población del país. Con base en el saldo histórico reportado por Hacienda y las estimaciones demográficas disponibles, la deuda equivale a cerca de 143 mil pesos por habitante, una cifra considerablemente superior a los aproximadamente 84 mil pesos por persona registrados en 2018.

La Secretaría de Hacienda ha sostenido que el comportamiento de la deuda debe analizarse principalmente en relación con el tamaño de la economía y no únicamente por su monto absoluto. Bajo esa óptica, el indicador de 51 por ciento del PIB continúa dentro de niveles que la dependencia considera sostenibles y compatibles con la estabilidad macroeconómica, aunque representa un incremento respecto a los niveles observados en los últimos años.
El reporte de finanzas públicas también muestra que el crecimiento del endeudamiento ocurre en un contexto de mayores necesidades de financiamiento del sector público y de un entorno económico que ha obligado al gobierno federal a mantener una estrategia de manejo de pasivos orientada a privilegiar el financiamiento en moneda nacional, ampliar los plazos de vencimiento y reducir riesgos asociados a la volatilidad financiera internacional.
La evolución de la deuda será uno de los principales indicadores que seguirán inversionistas, organismos financieros y analistas durante la segunda mitad de 2026, particularmente ante la discusión del Paquete Económico para 2027 y las expectativas sobre el ritmo de consolidación fiscal planteado por el gobierno federal. El comportamiento del saldo histórico y de la deuda neta será determinante para evaluar la capacidad del Estado mexicano de financiar sus obligaciones sin comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas a mediano y largo plazo.