El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, defendió la propuesta de modificar el calendario escolar y adelantar el cierre del ciclo lectivo al asegurar que, después del 15 de junio, muchas escuelas “se mantienen abiertas realmente sin un propósito pedagógico”, en medio de la controversia generada por la intención de la Secretaría de Educación Pública de concluir clases el 5 de junio y las posteriores observaciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien pidió revisar la decisión.
Durante una reunión extraordinaria convocada para analizar el calendario escolar, Delgado sostuvo que el actual esquema educativo responde a una lógica que calificó como “tecnocrática” y desvinculada de las realidades regionales del país. El funcionario argumentó que existe una inercia administrativa en las escuelas tras la entrega de calificaciones y que, en la práctica, el periodo posterior a mediados de junio deja de tener un contenido pedagógico sustantivo.
“Debemos ser honestos, tras la entrega de calificaciones hay una inercia en las escuelas, en todo el ecosistema educativo, después del 15 de junio, se cae en un periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa”, afirmó el titular de la SEP. Añadió que, bajo esas condiciones, “se convierte la escuela en una estancia forzada”.
Las declaraciones ocurrieron luego de que la SEP planteara adelantar el fin del ciclo escolar al 5 de junio, una propuesta que detonó cuestionamientos de distintos sectores educativos y obligó al gobierno federal a abrir un proceso de revisión. Delgado reconoció que la discusión inicial se realizó sin incorporar suficientes voces de madres y padres de familia, así como del magisterio, aunque insistió en que el fondo de la propuesta sigue siendo válido.
El secretario afirmó que “México no cabe en un solo calendario” y puso como ejemplo las condiciones climáticas extremas que enfrentan entidades como Sonora, regiones de la Huasteca, Oaxaca y Tabasco, donde las temperaturas pueden alcanzar hasta 45 grados centígrados durante las últimas semanas del ciclo escolar. Bajo ese argumento, defendió la necesidad de flexibilizar el calendario nacional para adaptarlo a las condiciones regionales.
Delgado también cuestionó el contenido de la Ley General de Educación, particularmente la disposición que establece entre 185 y 200 días de clases obligatorios. Según expuso, esa lógica responde a un modelo administrativo heredado de políticas educativas anteriores que no necesariamente toma en cuenta las diferencias territoriales ni las condiciones climáticas que afectan el desempeño escolar y la permanencia en las aulas.
La discusión escaló además hacia el terreno del trabajo de cuidados y la función social de las escuelas. El titular de la SEP reconoció que un eventual adelanto vacacional tendría consecuencias directas en la organización familiar y admitió que “al cerrar la escuela la carga del trabajo recae en las mujeres”. Sin embargo, sostuvo que las instituciones educativas no deben operar como espacios de resguardo infantil condicionados por las dinámicas laborales del mercado.
En ese contexto, criticó a las empresas por no ofrecer esquemas de flexibilidad laboral suficientes para las familias y señaló que el problema no puede resolverse manteniendo abiertos planteles escolares sin actividades académicas relevantes. Para Delgado, el debate debe incluir también la corresponsabilidad del sector privado frente a los horarios laborales y las necesidades de cuidado.
La polémica sobre el calendario escolar se produjo además en un contexto marcado por olas de calor en distintas regiones del país y por las presiones presupuestales y administrativas que enfrentan las escuelas públicas. Aunque la SEP abrió ahora un espacio de diálogo, el episodio dejó expuesto el malestar por la manera en que se presentó inicialmente la propuesta: primero se anunció la modificación y posteriormente se inició la consulta con los actores involucrados.
La intervención de Claudia Sheinbaum Pardo obligó a la dependencia a matizar el planteamiento original y revisar los alcances de cualquier ajuste al calendario escolar. Delgado aseguró que la presidenta convocó a una reflexión más amplia y a escuchar posiciones diversas antes de tomar una decisión definitiva.