La más reciente encuesta de Massive Caller, publicada el 2 de diciembre de 2025, revela un giro preocupante para la administración de Claudia Sheinbaum. Según el sondeo, la desaprobación del desempeño de la presidenta alcanzó el 40.1 % hacia finales de noviembre, una cifra que contrasta de forma notable con el 24.9 % registrado en marzo de este mismo año.
El dato adquiere especial relevancia si se considera que la desaprobación subió 15.1 puntos porcentuales en un lapso de ocho meses, lo cual coincide con un descenso significativo en su aprobación. En la medición de noviembre, la aprobación de Sheinbaum se ubicó en 50.8 %, la más baja desde el inicio del seguimiento de esta casa encuestadora.

Este deterioro en la valoración pública ocurre apenas un año y dos meses después de su toma de posesión como presidenta de México, lo que indica un desgaste acelerado en su capital político. Desde meses atrás, otras encuestas ya habían anticipado una tendencia a la baja: mientras en abril de 2025 su aprobación estaba en 63.1 %, julio la situaba en 59.5 %, septiembre en 53.9 %, hasta llegar al 50.8 % en noviembre.
Esta encuesta se suma a la encuesta publicada por Morning Consult el mes pasado –la misma encuesta que AMLO presumía–, la cual señala que el 53% de los mexicanos desaprueba su trabajo, lo que la ubica como una de las mandatarias con mayor desaprobación.

Este brusco incremento en la desaprobación sugiere un desgaste en la percepción del gobierno —y en particular del liderazgo de Sheinbaum— entre amplios segmentos de la población. Problemas persistentes como inseguridad, percepción de corrupción, y la sensación de que no se cumplen promesas explican en buena medida este descontento.
En ese contexto, la administración federal se enfrenta a un doble desafío: contener la erosión de su capital político y revertir la pérdida de confianza social. Si la tendencia se consolida, las próximas decisiones de política pública —así como los movimientos dentro del entorno político y electoral— podrían agravarse, anticipando un terreno cada vez más incierto para el gobierno.