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“Fin a la impunidad”, detrás de marcha de Generación Z, revela Encuesta EnBoga

La encuesta semanal de EnBoga que preguntó a sus lectoras y lectores respecto a la movilización convocada por la Generación Z para este 15 de noviembre, arroja que el 36,4 % de los participantes considera que el principal motivo de la marcha convocada por al Generación Z es “el fin a la impunidad”
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La encuesta semanal de EnBoga que preguntó a sus lectoras y lectores respecto a la movilización convocada por la Generación Z para este 15 de noviembre, arroja que el 36,4 % de los participantes considera que el principal motivo de la marcha convocada por al Generación Z es “el fin a la impunidad”, mientras que un 18,2 % optó por “fin a la corrupción”, otro 18,2 % por “más participación” y un 27,3 % respondió “otro motivo / no sé”. Los datos revelan no solo las prioridades de una franja juvenil movilizada, sino también los vacíos que perciben en su relación con la esfera pública.

Desde su convocatoria, la marcha convocada por Generación Z ha sido objeto de atención tanto en redes sociales como en el terreno político y mediático. Según la información disponible, el colectivo afirma ser apartidista y nacido del descontento juvenil ante la “corrupción disfrazada de progreso” y un uso estatal del poder que, a su decir, no rinde cuenta.

Juventud exigiendo resultados

El hecho de que “fin a la impunidad” encabece las respuestas en la encuesta no es casual: atraviesa un imaginario colectivo en el que la percepción de que los actores públicos evaden sanciones o responsabilidades se ha vuelto cotidiana. Al colocar este motivo al frente, los jóvenes manifiestan que su reclamo no se dirige únicamente a los actos corruptos —que también aparecen en la encuesta con 18,2 %— sino al mecanismo que permite que dichos actos queden sin consecuencias. Esa diferenciación permite una lectura más fina: no basta con denunciar irregularidades, sino que se exige un sistema que efectivamente aplique sanciones y dé respuestas claras.

El segundo lugar compartido entre “fin a la corrupción” y “más participación” muestra que la movilización no se reduce a un reclamo meramente jurídico o penal. La apuesta por una mayor participación condensa una demanda de inclusión en la toma de decisiones —un espacio que las generaciones más jóvenes suelen percibir como cerrado o distante. En ese sentido, la cifra del 18,2 % en participación refleja aspiraciones de protagonismo político que aún no se han materializado de modo amplio.

Por otro lado, más de una cuarta parte —27,3 %— de los encuestados se decanta por “otro motivo / no sé”, lo cual indica que existe un grado significativo de incertidumbre o de desconexión entre la convocatoria mediática y la percepción real entre jóvenes, lo cual se podría explicar a partir de la fuerte propaganda gubernamental que ha intentado descalificar a este movimiento, ligándolo con organizaciones de derecha.

Tensiones y preguntas sin resolver

La movilidad juvenil de este tipo también enfrenta desafíos de legitimidad. A pesar de que Generación Z sostiene su carácter apartidista, analistas y medios han sugerido que la marcha podría estar siendo aprovechada por actores políticos o filtrada por intereses ajenos al colectivo joven. Este tipo de señalamiento refuerza el desencanto: si un parte de la juventud piensa que su voz puede ser capturada o canalizada por otros, la movilización pierde parte de su fuerza transformadora.

La encuesta de EnBoga, en ese contexto, sirve como termómetro del ánimo juvenil: muestra urgencias concretas (impunidad, corrupción) y, al mismo tiempo, revela brechas de articulación (alta proporción de “otro / no sé”). Para los analistas de la política juvenil en México, estos datos sugieren que la movilización del 15 de noviembre —y sus resultados simbólicos y prácticos— podrían marcar una bisagra: si se concreta con claridad, podría fortalecer una nueva forma de reclamo ciudadano; si no, corren el riesgo de quedar como un episodio más en la larga lista de protestas con poca traducción en cambio institucional.

Mirada al 15 de noviembre

Cuando llegue la fecha de la marcha, los ojos estarán puestos no solo en el número de participantes, sino en cómo se expresan los motivos que predominan en la encuesta. Si “impunidad” se convierte en consigna clara y transversal, se reforzará la hipótesis de que la juventud mayoritariamente demanda castigo y rendición de cuentas. Si, en cambio, el discurso se dispersa o vira hacia otros temas, la encuesta habrá advertido de antemano un posible diluirse del propósito.

Para los responsables de la convocatoria será clave poner en el centro del evento mecanismos que traduzcan esos reclamos en planteamientos específicos: ¿qué tipo de participación se exige? ¿cómo se entiende “im­punidad” en términos operativos? ¿qué propuestas de lucha contra la corrupción se priorizan? En la ausencia de respuestas, la cifra de 27,3 % que optó por “otro motivo / no sé” podría crecer en posteriores mediciones.

En suma, la encuesta de EnBoga coloca el reclamo por “fin a la impunidad” como el eje predominante del ánimo juvenil que se moviliza el 15 de noviembre. Pero también advierte sobre la fragilidad de esa movilización si no se articula alrededor de propuestas claras. La política mexicana está ante un nuevo actor: la generación que nació con internet, que cuestiona las viejas estructuras y que exige resultados. La pregunta que queda es si el sistema tendrá la capacidad de responder.

Te invitamos a participar y opinar en la encuesta semanal de EnBoga a través de nuestra red social X.

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