La Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, con sede en Brooklyn, pospuso nuevamente la audiencia de sentencia contra Ismael “El Mayo” Zambada García, cofundador del Cártel de Sinaloa, en un caso emblemático del combate al narcotráfico en Estados Unidos. La diligencia judicial, que estaba programada para el 13 de abril de 2026, fue reprogramada para el próximo 18 de mayo, según confirmaron autoridades judiciales estadounidenses.
El aplazamiento representa la segunda modificación reciente en el calendario del proceso penal que enfrenta uno de los capos históricos del narcotráfico mexicano, quien permanece bajo custodia en territorio estadounidense tras haberse declarado culpable en agosto de 2025 de cargos relacionados con delincuencia organizada y narcotráfico.

De acuerdo con información difundida por fuentes judiciales y la defensa, la postergación responde a complicaciones para integrar el memorándum de sentencia, un documento clave en el que los abogados exponen argumentos y pruebas que pueden influir en la determinación de la pena. El equipo legal de Zambada ha sostenido que enfrenta “condiciones extraordinarias” para reunir evidencia, particularmente por el contexto de violencia en distintas regiones de México, lo que ha dificultado contactar testigos y recabar información relevante. Aunque el especialista José Luis Montenegro afirma que “Podría convertirse en testigo protegido”.
El abogado del acusado ha señalado que parte sustancial de la evidencia mitigante se encuentra en zonas afectadas por inseguridad, lo que ha limitado el acceso a fuentes necesarias para sustentar la estrategia de defensa. Este argumento fue determinante para que el juez aceptara diferir la audiencia, prolongando un proceso que ya había sido ajustado previamente en diciembre de 2025, cuando se concedió una prórroga inicial para preparar la documentación legal.

Zambada García, considerado durante décadas uno de los líderes más influyentes del narcotráfico internacional, enfrenta una posible condena de cadena perpetua tras admitir su responsabilidad en la operación de una empresa criminal continua vinculada al tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Su caso ha sido seguido de cerca tanto por autoridades como por analistas, debido al alcance de sus actividades ilícitas y al impacto que su captura y procesamiento han tenido en la estructura del Cártel de Sinaloa.
La nueva fecha del 18 de mayo se perfila como el próximo momento clave para que la justicia estadounidense determine la sentencia de uno de los criminales más notorios en la historia reciente del narcotráfico, en un proceso que ha estado marcado por retrasos, tensiones jurídicas y un contexto de violencia que trasciende fronteras.