La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar esta semana luego de que el Gobierno iraní afirmara que considera más probable una confrontación bélica que una negociación diplomática con Washington. Las declaraciones se producen tras la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de enviar una flota naval a la región, en un contexto marcado por advertencias cruzadas, despliegue militar y acusaciones mutuas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, advirtió este martes que la diplomacia no puede avanzar bajo amenazas militares. “Llevar a cabo la diplomacia mediante amenazas militares no puede ser eficaz ni útil”, sostuvo el jefe de la diplomacia iraní, al tiempo que subrayó que “no se puede hablar de conversaciones en un ambiente de amenazas”.
Araqchi afirmó además que no ha mantenido contactos recientes con el enviado estadounidense para Oriente Medio, Steve Witkoff, y recalcó que “Irán no ha buscado negociaciones”, en respuesta a versiones sobre supuestos canales activos de diálogo.
Desde la perspectiva iraní, el actual enfoque de Washington dificulta cualquier avance político. El canciller insistió en que, para que exista una posibilidad real de negociación, Estados Unidos debe cesar “las amenazas, las demandas excesivas y las cuestiones ilógicas planteadas”.
Estas declaraciones refuerzan la postura oficial de Teherán de que la presión militar no generará concesiones, sino un mayor endurecimiento de su posición estratégica.
“Nos preparamos para el peor escenario”: advertencia del viceministro iraní
El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Ghariabadi, fue aún más explícito al señalar que Irán ve “más probable la guerra que la negociación”. En un encuentro con la prensa extranjera en Teherán, afirmó: “Nos preparamos para el peor escenario. La prioridad es defender el país”.
Ghariabadi aseguró que Irán está listo para dar una “respuesta contundente a cualquier agresión” y advirtió que incluso un ataque limitado por parte de Estados Unidos recibiría una reacción proporcional.
El funcionario precisó que cualquier lugar desde el que se lance un ataque contra territorio iraní, o desde donde despeguen cazas estadounidenses, será considerado un “blanco legítimo”. No obstante, aclaró que Irán no atacaría de forma indiscriminada a todo el país desde el cual se origine una ofensiva.
Al mismo tiempo, sostuvo que Washington “debe cambiar de enfoque y buscar una negociación real”, y dejó abierta la posibilidad de evaluar conversaciones si el resultado no está “definido previamente”.
🇺🇸🇮🇷 | Estados Unidos despliega “otra” flota de buques de guerra hacia Irán. pic.twitter.com/KjctWG949I
— AlertaNewsPlus (@AlertaNewsPlus) January 28, 2026
Portaaviones estadounidense en Oriente Medio y acusaciones cruzadas
El aumento de la tensión coincide con la presencia del portaaviones nuclear estadounidense USS Abraham Lincoln y su grupo de combate en Oriente Medio, según confirmó el Comando Central de Estados Unidos (Centcom). El despliegue responde a la orden de Trump de enviar una “flota enorme” a la región.
Aunque las protestas que sacudieron Irán los días 8 y 9 de enero fueron sofocadas y ya no se registran manifestaciones de gran escala, la Casa Blanca mantuvo su decisión de reforzar la presencia militar.
Irán ha reiterado que responderá a cualquier intervención estadounidense y ha señalado que, en caso de ataque, considerará objetivos militares a todas las bases de Estados Unidos en la región. Además, Teherán acusa a Estados Unidos e Israel de estar detrás de las protestas, que califica de “terroristas”. El régimen cifra los muertos en 3.117, mientras que organizaciones opositoras como HRANA elevan el número a cerca de 6.000.
Las declaraciones de las autoridades iraníes reflejan un clima de máxima desconfianza y un escenario en el que la disuasión militar parece imponerse a la vía diplomática. Mientras Estados Unidos refuerza su presencia en Oriente Medio, Irán insiste en que no negociará bajo presión y se declara preparado para una eventual confrontación.