¡ Última Hora !

Públicidad

León XIV llama a rescatar el multilateralismo, defender la dignidad humana y frenar la lógica de la guerra

En un discurso de amplio calado político, histórico y moral, el papa León XIV se dirigió este jueves a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede con un mensaje centrado en la defensa del multilateralismo, la vigencia del derecho internacional humanitario, la protección de los derechos humanos fundamentales y la urgencia de frenar la expansión de una cultura global de confrontación y guerra
Facebook
X
WhatsApp
Telegram
Email

Comparte esta noticia...

En un discurso de amplio calado político, histórico y moral, el papa León XIV se dirigió este jueves a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede con un mensaje centrado en la defensa del multilateralismo, la vigencia del derecho internacional humanitario, la protección de los derechos humanos fundamentales y la urgencia de frenar la expansión de una cultura global de confrontación y guerra.

Desde la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Pontífice ofreció una profunda reflexión inspirada en la obra La ciudad de Dios de san Agustín, escrita tras el saqueo de Roma en el año 410, para advertir que la humanidad atraviesa hoy un “cambio de época” marcado por crisis migratorias, reacomodos geopolíticos, debilitamiento del multilateralismo y una peligrosa normalización del uso de la fuerza como instrumento de política internacional.

León XIV sostuvo que, al igual que en tiempos del Imperio Romano, la historia contemporánea se desarrolla entre dos ciudades: la ciudad de Dios, fundada en el amor, la justicia y la paz, y la ciudad terrenal, dominada con frecuencia por el orgullo, la ambición de poder y la sed de gloria. En este marco, advirtió que la diplomacia basada en el diálogo está siendo sustituida por una diplomacia de fuerza y alianzas militares, mientras la guerra “vuelve a estar de moda” y se rompe el principio, establecido tras la Segunda Guerra Mundial, de no usar la fuerza para violar fronteras.

El Papa expresó su preocupación por la erosión del multilateralismo y recordó el papel fundacional de la Organización de las Naciones Unidas, creada tras la guerra por 51 países con el objetivo de preservar la paz, proteger los derechos humanos y promover el desarrollo. En el contexto del 80 aniversario de la ONU, llamó a reformar y fortalecer sus estructuras para que reflejen la realidad del mundo actual y no sólo la de la posguerra, con una orientación clara hacia políticas de unidad de la familia humana y no hacia ideologías.

Uno de los ejes centrales de su intervención fue la defensa del derecho internacional humanitario, al que calificó como un compromiso irrenunciable de los Estados. Condenó de forma explícita los ataques contra hospitales, infraestructuras energéticas, viviendas y bienes esenciales para la vida cotidiana, así como la implicación de civiles en operaciones militares. Subrayó que la protección de la dignidad humana y de la santidad de la vida debe prevalecer siempre sobre cualquier interés nacional.

En un diagnóstico severo sobre el estado del lenguaje político y diplomático, León XIV alertó sobre la creciente ambigüedad semántica y el uso de las palabras como armas de manipulación, exclusión y confrontación. Afirmó que cuando el lenguaje se desvincula de la verdad, se rompe la posibilidad misma del diálogo y se socavan las bases de la convivencia civil y del entendimiento entre naciones. En este contexto, advirtió también sobre una paradójica restricción de la libertad de expresión en nombre de nuevas formas de corrección ideológica que, lejos de ampliar derechos, terminan excluyendo y limitando conciencias.

El Pontífice defendió con firmeza la libertad de conciencia y la objeción de conciencia como pilares de una sociedad verdaderamente libre, así como la libertad religiosa, que definió como el primero de todos los derechos humanos. Citó datos recientes que indican que el 64 por ciento de la población mundial sufre graves violaciones a este derecho y recordó que más de 380 millones de cristianos viven hoy en contextos de persecución, discriminación o violencia por causa de su fe, una crisis de derechos humanos que se agravó durante 2025 por los conflictos armados, los regímenes autoritarios y el extremismo religioso.

En este marco, evocó a las víctimas de la violencia por motivos religiosos en Bangladesh, el Sahel, Nigeria, Mozambique y Siria, y denunció tanto la persecución abierta como las formas más sutiles de discriminación contra los cristianos en países donde son mayoría, especialmente cuando defienden la dignidad de los más vulnerables, la vida por nacer, los migrantes o la institución de la familia.

León XIV reiteró que la Santa Sede defiende de manera sistemática la dignidad inalienable de cada persona, incluidos migrantes, refugiados y presos. Recordó que no todos los migrantes se desplazan por elección, sino que muchos huyen de la violencia, la persecución, los conflictos o los efectos del cambio climático, y advirtió que las políticas contra la criminalidad no deben convertirse en pretextos para vulnerar su dignidad. En el mismo sentido, pidió que los sistemas de justicia garanticen penas proporcionales, condiciones dignas de reclusión y avancen hacia la abolición de la pena de muerte.

En un apartado de fuerte contenido ético, el Papa defendió la centralidad de la familia fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer como espacio privilegiado de la vocación al amor y a la vida, y expresó su preocupación por la marginación institucional de la familia, el aumento de la violencia doméstica y el desplome de la natalidad en numerosos países. Rechazó de manera categórica el aborto, la gestación subrogada y la eutanasia, al considerar que niegan la dignidad de la vida humana en sus etapas más frágiles.

También alertó sobre el impacto devastador del narcotráfico y la drogadicción, especialmente entre los jóvenes, y llamó a una estrategia global que combine el combate al crimen organizado con políticas de prevención, educación, recuperación de adicciones y creación de oportunidades de empleo.

En el plano geopolítico, León XIV se refirió de manera directa a los principales focos de tensión mundial. Reiteró su llamado a un alto el fuego inmediato en Ucrania y a un diálogo sincero que conduzca a una paz justa y duradera. En Tierra Santa, expresó su preocupación por la crisis humanitaria en Gaza y el aumento de la violencia en Cisjordania, y reafirmó que la solución de dos Estados sigue siendo la vía institucional para responder a las legítimas aspiraciones de israelíes y palestinos.

Manifestó inquietud por el aumento de tensiones en el Caribe y la costa pacífica americana, y dedicó un mensaje especial a Venezuela, donde pidió que se respete la voluntad popular, se protejan los derechos humanos y se construya un futuro de estabilidad y concordia, inspirado en los valores de justicia, verdad, libertad y fraternidad. Recordó además la crisis de Haití, la violencia persistente en la región africana de los Grandes Lagos, la guerra en Sudán, la inestabilidad de Sudán del Sur, las tensiones en Asia Oriental y la grave situación humanitaria en Myanmar.

El Papa advirtió también sobre los riesgos de una nueva carrera armamentista, en particular nuclear, ante la próxima expiración del tratado New START, y subrayó la necesidad de regular éticamente el uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar.

Pese al panorama descrito, León XIV afirmó que la paz sigue siendo posible y recordó que es el bien supremo al que aspira la humanidad. Señaló que construirla exige humildad, valentía, realismo y perseverancia, y destacó como signos de esperanza los Acuerdos de Dayton que pusieron fin a la guerra en Bosnia, la reciente declaración de paz entre Armenia y Azerbaiyán y los avances en las relaciones entre Vietnam y la Santa Sede.

Ante los embajadores acreditados, el Papa concluyó que la humanidad se enfrenta a un “cortocircuito” de los derechos humanos, en el que libertades fundamentales son restringidas en nombre de nuevos derechos desconectados de la verdad y de la naturaleza humana. Frente a ello, llamó a reconstruir un orden internacional basado en la dignidad de la persona, la primacía del derecho, el diálogo entre naciones y la búsqueda sincera de la paz como bien común universal.

Públicidad

Noticias Relacionadas

Teherán eleva el tono y afirma que se prepara para el “peor escenario” tras el envío de una flota militar estadounidense a Oriente Medio
En un movimiento sin precedentes en Latinoamérica desde la invasión de Panamá en 1989, fuerzas militares de Estados Unidos entraron hoy en territorio venezolano en un operativo que incluyó bombardeos, combates y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, según confirmó el propio mandatario estadounidense, Donald J. Trump.
La llamada podría interpretarse como un gesto de apertura diplomática, aunque muchos analistas la consideran simbólica mientras persisten medidas de presión que complican cualquier negociación real

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Públicidad