El lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) quedó nuevamente en el centro del debate ambiental en Estados Unidos después de que el presidente Donald Trump ordenara revisar su estatus bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
La medida forma parte de una orden ejecutiva firmada el 4 de septiembre de 2026 para apoyar a los productores ganaderos estadounidenses. El documento instruye al secretario del Interior a determinar, dentro de un plazo de 90 días, si el lobo gris y el lobo mexicano cumplen con los criterios de recuperación necesarios para reducir o eliminar su protección federal.
La orden no elimina de manera inmediata la protección de estas especies. Sin embargo, sí abre un proceso que podría modificar las reglas federales que actualmente regulan su manejo y permitir una mayor intervención letal en casos de depredación de ganado o amenazas a la seguridad humana, siempre conforme al marco legal aplicable.
¿Por qué preocupa el futuro del lobo mexicano?
El lobo mexicano es una de las subespecies de lobo más amenazadas de Norteamérica. Su población silvestre en Estados Unidos ha aumentado durante los últimos años, pero continúa siendo pequeña.
De acuerdo con las cifras más recientes del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS), al cierre de 2025 se contabilizaron al menos 319 lobos mexicanos en libertad: 143 en Arizona y 176 en Nuevo México. La cifra representa un incremento respecto de los 286 ejemplares registrados al cierre de 2024.
El crecimiento de la población es resultado de décadas de programas de recuperación y de un esfuerzo binacional. El propio USFWS señala que la especie fue prácticamente eliminada de la vida silvestre en Estados Unidos durante el siglo XX debido, entre otros factores, a los conflictos con el ganado.
Por ello, cualquier cambio en las reglas de manejo podría tener consecuencias para una población que, aunque muestra una tendencia positiva, todavía se encuentra en una etapa de recuperación.

¿Qué busca cambiar la orden de Trump?
La disposición presidencial está vinculada directamente con las demandas del sector ganadero estadounidense, que reclama mayor capacidad para responder ante los ataques de lobos contra el ganado.
Además de ordenar la revisión del estatus de las especies bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción, el documento plantea que el gobierno federal considere modificaciones a los criterios para autorizar la eliminación letal de lobos grises y mexicanos cuando existan amenazas contra personas o ganado.
La orden también instruye al gobierno estadounidense a trabajar con los estados para impulsar cambios en sus propias listas de especies protegidas y en los estándares aplicables a la eliminación de lobos.
Por ahora, sin embargo, el proceso no equivale a una autorización inmediata para cazar indiscriminadamente a los ejemplares.
Se fortalecen acciones para la recuperación del #LoboMexicano. 🐺
— CONANP (@CONANP_mx) September 13, 2026
México tiene 107 ejemplares bajo cuidado profesional, 65 machos (60.8 %) y 42 hembras (39.2 %), en 24 instituciones diferentes para su manejo bajo cuidado profesional. 🐺
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¿Qué pasará con el lobo mexicano en México?
La situación jurídica de la especie es distinta al sur de la frontera. México mantiene programas específicos para recuperar al lobo mexicano y su protección permanece dentro del marco nacional de conservación de especies en riesgo.
La especie fue incorporada a la categoría de “En Peligro de extinción” de la NOM-059-SEMARNAT-2010 mediante una modificación publicada en 2019. El cambio sustituyó la categoría de “Probablemente extinta en el medio silvestre”.
Además, durante 2026 México reforzó sus programas de reintroducción. En abril, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó sobre la liberación de una familia de cuatro lobos mexicanos en la Sierra Madre Occidental, en Durango, como parte del Programa Binacional de Conservación México-Estados Unidos.
La medida representó un paso relevante para la recuperación de la especie en territorio mexicano, después de más de cinco décadas de ausencia en esa región.
Y es que, tan solo vale la pena recordar que, el caso del lobo mexicano tiene una particularidad: su conservación depende de poblaciones que se desplazan entre territorios administrados por distintos gobiernos.
Por ello, una modificación de las políticas de protección en Estados Unidos podría tener implicaciones para los esfuerzos binacionales de recuperación, especialmente porque los ejemplares liberados o nacidos en México pueden desplazarse hacia Estados Unidos.