La gala de coronas, vestidos de gala y flashes parece haberse detenido abruptamente. Las autoridades mexicanas acusan ahora al empresario regiomontano Raúl Rocha Cantú —copropietario del certamen Miss Universo— de estar al frente de una red criminal dedicada al tráfico de drogas, armas y combustible, en lo que representa uno de los golpes más resonantes al mundo del espectáculo en su historia reciente.
Este martes, la Fiscalía General de la República (FGR) formalizó una imputación en contra de Rocha Cantú, bajo la causa penal 495/2025, por presuntos delitos de delincuencia organizada, tráfico de hidrocarburos, armas y narcóticos, con rutas internacionales entre Guatemala y México. Según las investigaciones, el combustible ilegal era transportado en lanchas por el río Usumacinta, para luego ser cargado en pipas desde Chiapas y Tabasco con destino a Querétaro, donde operaban supuestas bodegas y empresas fachada encargadas de “blanquear” el producto —una operación que habría incluido la mezcla con aditivos para ocultar su auténtico origen.

De igual manera, la red criminal que se le atribuye habría surtido armas de fuego a organizaciones delictivas como Cártel del Golfo y Grupo Sombra de Veracruz, mediante empresas de seguridad privada que, de acuerdo con la acusación, se empleaban como fachada para legitimar el tráfico.
La historia de esta investigación se remonta al 29 de noviembre de 2024, cuando una denuncia anónima alertó sobre el presunto financiamiento de operaciones ilícitas por parte de Rocha Cantú, incluyendo transferencias bancarias sospechosas hacia colaboradores, además de la propiedad de inmuebles utilizados en las operaciones delictivas. El 6 de agosto de 2025, la FGR solicitó una orden de aprehensión, aunque un juez federal se declaró incompetente y remitió el asunto a jurisdicción de Querétaro.
No obstante, el giro dramático del caso ocurrió cuando Rocha Cantú, horas antes de que la orden fuera ejecutada, solicitó acogerse a un “criterio de oportunidad”: es decir, se ofreció como testigo protegido ante la FGR a cambio de cooperación. Un acuerdo formalizado el 19 de noviembre, apenas días antes de la final del certamen internacional de belleza.
La imputación contra quien ostentaba el lujo, las pasarelas y la coronación de la belleza trae consigo implicaciones que trascienden el mundo del espectáculo. Su doble papel como empresario mediático y presunto operador de redes de contrabando y crimen organizado expone una vez más cómo capos del narcotráfico y el huachicol pueden infiltrar sectores poco previsibles: moda, entretenimiento, glamour.
Hoy quiero alzar la voz no como una reina de belleza, sino como una mujer. Una mujer que, como millones en el mundo, ha vivido en carne propia la violencia que nace del odio, de la desinformación y de la incapacidad de algunos de ver a una mujer brillar sin sentirse amenazados.…
— Fatima Bosch (@fatimaboschfdz) November 26, 2025
Este caso puede redefinir, no sólo el futuro del certamen Miss Universo en México, sino también la percepción pública del espectáculo internacional, al quedar evidenciado su vínculo con un entramado criminal que, hasta ahora, operaba fuera del foco mediático.