Un terremoto de magnitud preliminar 5.7 sacudió el centro de Japón a las 1:04 de la madrugada (hora local) del domingo 8 de noviembre de 2026, con epicentro en la parte occidental de la prefectura de Shizuoka, a una profundidad de aproximadamente 40 a 41 kilómetros. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) registró una intensidad sísmica máxima de 5 superior (upper 5) en la ciudad de Chita, en la prefectura de Aichi, y de 5 inferior en varias localidades de Aichi, Nagano, Gifu y Shizuoka. El temblor se sintió también en otras prefecturas, incluyendo partes de Osaka, donde se reportó al menos un herido por caída, y llegó a registrarse con intensidad menor en zonas más lejanas. No se emitió alerta de tsunami.
Las autoridades reportaron entre 20 y 24 personas heridas, en su mayoría de carácter leve. En Aichi se contabilizaron alrededor de 16 a 20 lesionados, incluyendo una mujer de unos 50 años en Hekinan que se fracturó el tobillo izquierdo al caer mientras evacuaba, un hombre de unos 50 años en Nishio golpeado en el rostro por un objeto que cayó mientras dormía, y varios casos de caídas o golpes en la cabeza en Toyota, Tokoname y otras ciudades. En Shizuoka se reportaron al menos tres heridos, entre ellos una mujer de unos 90 años que se lesionó el hombro al caer de la cama. Medios locales como el Chunichi Shimbun y Tokai Television elevaron la cifra conjunta a al menos 24. No se registraron muertes.
El sismo provocó daños materiales menores pero visibles. En Toyohashi (Aichi) se rompieron los cristales de un concesionario de automóviles importados, y en una gran librería de Toyota cayeron libros y mercancía de los estantes. También se reportaron objetos caídos de estanterías en viviendas y comercios, así como algunas ventanas rotas. La central nuclear de Hamaoka, operada por Chubu Electric Power en Shizuoka, no registró anomalías. La JMA evaluó como “baja” la posibilidad de que este temblor estuviera vinculado a un eventual megaterremoto de la fosa de Nankai, aunque recomendó mantener la precaución ante posibles réplicas de intensidad similar durante los días siguientes.
El transporte se vio afectado de forma temporal. Los servicios de trenes regionales sufrieron retrasos y suspensiones, y los Shinkansen de la línea Tokaido circularon a menor velocidad entre las estaciones de Shizuoka y Gifu-Hashima por precaución, reanudando la operación normal antes del mediodía. El gobierno japonés activó un centro de enlace para coordinar la respuesta. Fue el sismo de mayor intensidad registrado en Aichi en casi tres décadas (el anterior upper 5 databa de 1997) y uno de los más notables en la zona en décadas.
Residentes describieron un sacudimiento fuerte que dificultó mantenerse en pie en las zonas de mayor intensidad. En Chita y áreas cercanas, el temblor provocó miedo generalizado y evacuaciones espontáneas. Los servicios de emergencia atendieron las llamadas de forma rápida y la mayoría de los heridos recibieron atención ambulatoria. Las autoridades reiteraron la importancia de revisar las medidas de preparación sísmica en una región que se encuentra cerca de zonas de riesgo potencial de grandes sismos. Hasta el cierre de esta información, no se reportaban daños estructurales graves en edificios ni interrupciones prolongadas de servicios esenciales. El evento recordó la vulnerabilidad sísmica del archipiélago y la eficacia de los sistemas de alerta temprana japoneses, que permitieron una respuesta coordinada sin mayores consecuencias.