El obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Ramón Castro Castro, denunció que habitantes de la comunidad de Huautla, en el municipio de Tlaquiltenango, son víctimas de extorsiones por parte del crimen organizado únicamente por residir en esa zona, situación que calificó como una expresión extrema de violencia y control territorial.
Durante la XII Caminata por la Paz realizada el pasado 16 de mayo en Cuernavaca, el jerarca católico aseguró que grupos criminales han impuesto cuotas a las familias “simplemente por vivir allí”, en una práctica que, afirmó, rebasa los esquemas tradicionales de extorsión dirigidos a comercios o actividades económicas.

“El crimen organizado ha llegado a un grado de crueldad que ya no tiene nombre; cobran cuota, cobran piso simplemente por vivir allí, simplemente por tener una casa”,
expresó frente a decenas de asistentes que participaron en la movilización vestidos de blanco y portando globos y banderas como símbolo de exigencia de paz y seguridad.
Castro sostuvo que la problemática que enfrenta Huautla no aparece reflejada plenamente en las estadísticas oficiales, pero representa una realidad cotidiana para las familias de esa comunidad ubicada al sur de Morelos. El obispo describió a la localidad como una región históricamente golpeada por la pobreza, la migración y la falta de oportunidades, condiciones que, dijo, han sido aprovechadas por organizaciones criminales para ampliar su dominio.
“En uno de los rincones más pobres y más olvidados de nuestro estado, en Huautla, tierra de gente sencilla y trabajadora, tierra golpeada desde hace años por la pobreza y la migración, tierra que ha visto partir a sus hijos en busca del pan que ahí no tienen… cobran piso simplemente por vivir allí”, declaró.
El presidente de la CEM subrayó que la dinámica de violencia ya no se limita a comerciantes o empresarios, sino que ahora alcanza directamente a las familias por el simple hecho de poseer una vivienda en la comunidad. Según señaló, el crimen organizado pretende apropiarse del territorio mediante amenazas e intimidación constante hacia los habitantes.
“No lo cobran por un negocio o por mercancía, lo cobran por vivir, por tener esa casa, por existir en esa tierra que es suya y que el crimen quiere apropiarse sin más título que la amenaza y el miedo”, afirmó durante su mensaje pronunciado en el atrio de la catedral de Cuernavaca.
En el mismo acto, el obispo reveló que el párroco de la iglesia de San Francisco de Asís en Huautla tuvo que abandonar la comunidad luego de recibir amenazas de muerte. Castro indicó que el sacerdote representaba uno de los pocos apoyos para la población frente al clima de violencia que prevalece en la región.
“Cuando su presencia y su palabra eran el único apoyo que le quedaba a la gente para no hundirse en la desesperación, el crimen organizado lo amenazó con quitarle la vida”, expuso.
😰 “Miles de negocios han cerrado”: el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro, relata la crisis de inseguridad que viven comunidades del oriente de Morelos por cobros del crimen organizado. 🛑💸 #FórmulaNoticias con Azucena Uresti (@azucenau) pic.twitter.com/DGa5VrpxOM
— Grupo Fórmula (@Radio_Formula) May 19, 2026
Las declaraciones del líder religioso se dieron en el marco de una jornada enfocada en visibilizar distintos problemas de violencia e inseguridad en Morelos. Durante su intervención también hizo referencia a la situación de las madres buscadoras que continúan rastreando a familiares desaparecidos, así como al temor que enfrentan jóvenes y familias enteras ante la incertidumbre provocada por la violencia criminal.
Asimismo, habló del desgaste social derivado de la inseguridad que afecta a sectores como los transportistas, quienes en distintas regiones del estado han denunciado amenazas, cobros ilegales y agresiones vinculadas con grupos delictivos. Castro también mencionó la corrupción y el abandono institucional como factores que profundizan la crisis de violencia que atraviesa Morelos.
Las declaraciones del obispo ocurren en un contexto marcado por diversos hechos de violencia registrados en la entidad durante los últimos meses, entre ellos investigaciones relacionadas con desapariciones y homicidios, así como denuncias ciudadanas sobre extorsiones y presencia de grupos criminales en municipios del sur del estado.