En un nuevo episodio que coloca bajo escrutinio a figuras políticas vinculadas a administraciones pasadas en Baja California, autoridades cumplimentaron una orden de aprehensión en contra de Edgar Arturo Fernández Bustamante, exdiputado local, expresidente del Congreso estatal y ex regidor en Tijuana por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien es señalado por su presunta participación en delitos relacionados con tráfico de influencias.
La detención se llevó a cabo en la ciudad de Tijuana en atención a un mandamiento judicial vigente, confirmaron fuentes con conocimiento del caso. Tras su captura, Fernández Bustamante fue trasladado al Centro de Reinserción Social (Cereso) de La Mesa, donde permanecerá bajo resguardo en tanto se desarrolla la audiencia inicial en la que un juez determinará su situación jurídica.
De acuerdo con la información disponible, las acusaciones en su contra apuntan a presuntos vínculos indebidos con actores políticos, lo que habría derivado en posibles beneficios irregulares a partir de su posición y redes de influencia. Hasta el momento, la autoridad no ha detallado públicamente el alcance de las imputaciones ni los hechos específicos que sustentan la causa penal, aunque se espera que estos elementos sean expuestos en sede judicial.

Fernández Bustamante ha tenido una trayectoria política extensa dentro del priismo bajacaliforniano, con presencia en distintos niveles de gobierno. Entre 1998 y 2001 ocupó la presidencia del Congreso del Estado, posición desde la cual adquirió relevancia en la vida política local. Posteriormente, durante la administración municipal encabezada por Jorge Hank Rhon entre 2004 y 2007, se desempeñó como regidor en el Ayuntamiento de Tijuana.
Su carrera continuó durante el gobierno de Carlos Bustamante Anchondo, entre 2010 y 2013, periodo en el que volvió a ocupar cargos públicos. No obstante, al término de esa administración comenzaron a surgir señalamientos por presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos, lo que derivó en diversas investigaciones.
En 2014, su nombre fue incluido en una denuncia penal por peculado que involucró a varios exfuncionarios del Ayuntamiento de Tijuana. Entre los señalados se encontraban el propio exalcalde Carlos Bustamante Anchondo, la exsíndica Yolanda Enríquez de la Fuente y el entonces secretario de Administración y Finanzas, Rufo Ibarra Batista, este último también señalado por presunto enriquecimiento ilícito. A pesar de estos antecedentes, el ahora detenido mantuvo presencia en la vida pública.

Posteriormente, durante la administración municipal de Jorge Astiazarán Orcí, Fernández Bustamante fue designado director del Fideicomiso Promotora Municipal de Tijuana, lo que evidenció su continuidad dentro de estructuras de gobierno aun después de los señalamientos en su contra. Más adelante, también colaboró como asesor en el gobierno encabezado por Arturo González Cruz, trabajando con la regidora Edna Mireya Pérez Corona, quien en ese momento era la única representante del PRI en el Cabildo.
Paralelamente a su actividad política, el exfuncionario ha estado vinculado al despacho BBC Corporativo Legal, además de participar en la asociación civil Unidos por Tijuana, encabezada por el abogado José Antonio Serratos García, espacios desde los cuales habría mantenido presencia en el ámbito jurídico y social de la región.
La detención de Fernández Bustamante se produce en un contexto de revisión de casos relacionados con presuntos actos de corrupción y uso indebido de influencias en administraciones pasadas, particularmente en entidades donde el PRI mantuvo durante años el control político. El avance del proceso judicial permitirá establecer con precisión la responsabilidad del exfuncionario en los hechos que se le imputan, en un caso que vuelve a poner en la mira la actuación de exservidores públicos en Baja California.