El paisaje político en Campeche vivió este sábado un cambio abrupto y significativo con el rompimiento de la mayoría parlamentaria que durante los últimos cuatro años había ejercido el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena). En un hecho inédito desde que el instituto político de izquierda tomó la mayoría de curules en la legislatura estatal, el Partido Movimiento Ciudadano (MC) logró ganar la votación para presidir la Mesa Directiva del Congreso local, desplazando a Morena de la conducción de los trabajos legislativos del Segundo Periodo Ordinario del Segundo Año de Ejercicio Legislativo.
La Sesión Previa, efectuada este sábado por la mañana y conducida por la Diputación Permanente encabezada por el diputado morenista José Antonio Jiménez Gutiérrez, sacudió los equilibrios políticos. Tras abrir formalmente la discusión, se sometieron a consideración dos propuestas para integrar la Mesa Directiva que dirigirá los trabajos del Congreso: una presentada por la bancada de Morena y otra por la bancada “naranja” de Movimiento Ciudadano. La primera, encabezada por el morenista Daher Puch Rivera como candidato a la presidencia y con posiciones repartidas entre aliados de diversas fuerzas, fue rechazada por una amplia mayoría de 21 votos contra 12, incluyendo sufragios en contra de legisladores de Morena y de sus aliados habituales del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT).

La respuesta política vino inmediata. La opción impulsada por MC, que colocó a su coordinador Paul Arce Ontiveros como presidente de la Mesa Directiva y distribuyó las secretarías y vicepresidencias entre representantes de distintos partidos —incluidos priistas, panistas y petistas— logró imponerse con 21 votos a favor, únicamente ocho en contra de Morena y una abstención. Este resultado no solo marca la pérdida de control formal de la agenda legislativa para la fuerza política que hasta ahora dominaba la vida parlamentaria estatal, sino que también evidencia una recomposición de alianzas y voluntades dentro del propio Congreso.
La derrota en esta votación pone en evidencia que Morena, pese a mantener representatividad en el Congreso, enfrenta fracturas internas y una capacidad decreciente de cohesión frente a bloques opositores. La renuncia, o al menos la disidencia, de varios diputados morenistas quienes votaron en favor de la propuesta de MC, revela tensiones profundas que podrían trascender este episodio y repercutir en la gobernabilidad estatal en los próximos meses.
MC es un movimiento abierto, pero con principios claros: Paul Arce Ontiveros.https://t.co/KBUv3cYXtQ pic.twitter.com/QGeJ9Fsqeq
— Portal Noticias Campeche (@portalnoticamp) January 8, 2026
Este cambio de control legislativo se produce en un momento de crecimiento sostenido de Movimiento Ciudadano en la entidad. En procesos electorales recientes, MC ha consolidado fuerza, incrementando su votación en distintos municipios y posicionándose como un actor competitivo frente a los partidos tradicionales en Campeche y otras regiones del país. Recientes encuestas también confirman el ascenso y las oportunidades claras de que este partido se levante con la gubernatura en la próxima elección. Si bien datos oficiales del Instituto Electoral estatal y análisis previos apuntaban ya hacia un ascenso de la fuerza naranja, la votación de este sábado confirma una capacidad de traducir la presencia electoral en influencias decisivas dentro de espacios de poder como el Legislativo.
El impacto político de esta nueva conformación de la Mesa Directiva del Congreso de Campeche trasciende lo simbólico: la presidencia y la dirección de debates y comisiones suelen dictar la agenda de prioridades legislativas, la calendarización de iniciativas y la interlocución con el Poder Ejecutivo estatal. Así, el control de este órgano colegiado por parte de MC podría reconfigurar la orientación de las políticas públicas estatales, influir en la aprobación de leyes clave y reordenar las relaciones entre los poderes públicos.
El episodio político de este sábado en Campeche coloca al estado como un laboratorio de nuevas dinámicas partidistas en México, en el que fuerzas emergentes como Movimiento Ciudadano desafían hegemonías establecidas y reconfiguran espacios de poder más allá de lo que dictan resultados electorales aislados. Las implicaciones de este cambio, tanto para la gobernabilidad como para las estrategias políticas rumbo a las elecciones de 2027, serán objeto de atención tanto local como nacional en las próximas semanas y meses.