La exdiputada federal y local Mariana Dunyaska García Rojas puso fin a 25 años de militancia formal en el Partido Acción Nacional (PAN) y presentó su renuncia voluntaria e irrevocable, una decisión que acompañó con fuertes críticas a la conducción actual del instituto político y a lo que considera un alejamiento de los principios democráticos que durante décadas dieron identidad al panismo.
García Rojas formalizó su salida el 19 de agosto de 2026, mediante un escrito dirigido a Jorge Romero Herrera, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, en el que solicitó también su baja del Registro Nacional de Miembros. Diversos medios veracruzanos reportaron que la exlegisladora hizo pública su decisión a través de un video y difundió el documento con el que cerró formalmente su ciclo dentro del partido.
La renuncia representa el cierre de una etapa política que comenzó mucho antes de su afiliación formal. De acuerdo con el propio documento de separación, García Rojas se acercó al PAN como simpatizante de Acción Juvenil desde 1992 y se incorporó oficialmente al padrón de militantes el 19 de febrero de 2001, en Boca del Río, Veracruz. De esta manera, su relación con el partido se extendió por más de tres décadas, aunque su militancia formal fue de 25 años.
En su mensaje, la expanista explicó que abandonar el partido al que consideró durante años su “hogar político” no fue una decisión sencilla. Sin embargo, sostuvo que con el paso del tiempo observó un deterioro en las formas de conducción de las dirigencias nacionales, estatales y municipales, hasta llegar a una ruptura que, desde su perspectiva, hizo imposible continuar dentro de la organización.

García Rojas cuestionó que las decisiones partidistas se hayan apartado de los principios, valores y del espíritu democrático que, según afirmó, históricamente caracterizaron al PAN. Su crítica más contundente fue al señalar que aquella institución republicana que impulsaba la participación y el mérito “hoy ha sido secuestrada por un grupo en particular”.
La exlegisladora también responsabilizó a lo que describió como una concentración de intereses y de poder por decisiones que, a su juicio, terminaron deteriorando la relación del partido con la sociedad. Señaló que la ambición y el afán de control derivaron en determinaciones equivocadas que rompieron la confianza ciudadana y generaron desencanto entre quienes alguna vez encontraron en Acción Nacional una alternativa política.
Uno de los puntos centrales de su carta fue la denuncia de irregularidades que, aseguró, había planteado previamente tanto ante la ciudadanía como ante los propios órganos internos del partido. De acuerdo con su versión, las autoridades partidistas no atendieron esos señalamientos y terminaron evidenciando, desde su perspectiva, la falta de respuesta de las instancias encargadas de resolver las controversias internas.
La exdiputada también cuestionó que dentro del PAN hayan dejado de tener el peso que, en su opinión, deberían conservar el trabajo, la trayectoria y los resultados de los militantes. En su lugar, acusó la presencia de intereses familiares y grupos de poder, una situación que consideró incompatible con la concepción de partido que defendió durante buena parte de su carrera.
Una trayectoria construida dentro del panismo veracruzano
La salida de Mariana Dunyaska adquiere relevancia por la amplitud de su recorrido dentro de las estructuras de Acción Nacional. Su carrera partidista no estuvo limitada a cargos de elección popular, sino que pasó por distintas responsabilidades internas que le permitieron participar durante años en la organización y operación política del PAN en Veracruz.
Entre sus primeras responsabilidades estuvo la coordinación del subcomité del partido en Boca del Río. Posteriormente ocupó la Secretaría de Vinculación con la Sociedad Civil del Comité Directivo Municipal y fue candidata suplente a diputada local. También encabezó la Secretaría Estatal de Promoción Política de la Mujer del PAN en Veracruz y formó parte de órganos partidistas como el Consejo Estatal, el Comité Directivo Estatal y la Comisión Dictaminadora. Los registros periodísticos sobre su trayectoria también documentan su paso por el Consejo Nacional del partido.
Su experiencia partidista se trasladó posteriormente al ámbito legislativo. García Rojas fue diputada federal de 2012 a 2015 y diputada local de Veracruz de 2016 a 2018, además de desempeñar otras tareas de representación y organización dentro de Acción Nacional.
Por ello, su renuncia no sólo supone la salida de una militante con 25 años de afiliación formal, sino el rompimiento de una figura que construyó buena parte de su carrera política dentro de las estructuras panistas de Veracruz.

La propia García Rojas cerró su mensaje con un tono que combinó la crítica con el reconocimiento a las personas con las que compartió su trayectoria. Aseguró que se marcha con la frente en alto y con la tranquilidad de haber cumplido con su deber, al tiempo que agradeció a las mujeres y hombres con quienes compartió batallas, ideales y proyectos durante su permanencia en Acción Nacional.
La exlegisladora dejó claro, además, que su salida del PAN no significa el abandono de su vocación política. En su carta sostuvo que su amor por Veracruz y su disposición de servir permanecen firmes, aunque hasta ahora no se ha confirmado formalmente una nueva afiliación partidista ni el proyecto político que emprenderá después de su separación del blanquiazul.
Su decisión se produce en un momento de movimientos dentro del panismo veracruzano, donde también se han registrado las salidas de otros militantes con amplia trayectoria. Entre ellas se encuentran las de los exalcaldes Humberto Alonso Morelli y William Kuri Ceja, además de otros cuadros que han dejado las filas del partido.
Con su renuncia, Mariana Dunyaska García Rojas cierra una historia política de décadas con el PAN y deja sobre la mesa una crítica profunda a la dirección que, desde su perspectiva, ha tomado el partido. Su ruptura no estuvo marcada por una salida silenciosa: decidió hacer públicas las razones que la llevaron a abandonar una organización a la que dedicó buena parte de su vida política y cuyo rumbo, sostiene, ya no corresponde con los principios que alguna vez la llevaron a formar parte de ella.
La pregunta que queda abierta es cuál será el siguiente capítulo político de una dirigente formada durante décadas en el panismo veracruzano y, sobre todo, qué impacto tendrá su salida en una estructura partidista que enfrenta el desafío de conservar a sus cuadros y reconstruir la confianza entre su militancia y la ciudadanía.