La concentración denominada “carnita asada por la paz”, realizada en la explanada del Ayuntamiento de Culiacán, derivó en un incidente inusual cuando un dron que sobrevolaba el lugar se desplomó en medio del evento, luego de que el material que transportaba se enredara en sus propias hélices, de acuerdo con reportes difundidos tras la jornada.
El encuentro, convocado por el chef y activista Miguel Taniyama, reunió a cerca de un centenar de personas entre integrantes de la sociedad civil, representantes de cámaras empresariales y habitantes de la capital sinaloense, quienes acudieron con el objetivo de generar un espacio de convivencia y diálogo en un contexto de tensión política y de seguridad en la entidad.
Durante el desarrollo de la actividad, caracterizada por la preparación de alimentos, música de banda y un ambiente festivo, el dron comenzó a arrojar papeletas con mensajes críticos dirigidos contra el propio organizador. Sin embargo, el dispositivo perdió estabilidad cuando parte del material quedó atrapado en el sistema de propulsión, lo que provocó su caída sin que se reportaran personas lesionadas. Versiones periodísticas señalan que el aparato terminó impactándose tras el incidente y que, hasta el momento, no se ha identificado a los responsables de su operación.
La movilización ciudadana se llevó a cabo en un contexto marcado por la salida del entonces gobernador Rubén Rocha Moya y del alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil, quienes solicitaron licencia a sus cargos, situación que detonó distintas expresiones públicas en la capital sinaloense. En este entorno, la convocatoria impulsada por Taniyama buscó posicionarse como un acto simbólico de cohesión social frente a la crisis política y la percepción de inseguridad.
Diversos asistentes coincidieron en que el evento tenía un carácter más ciudadano que político, orientado a visibilizar la necesidad de recuperar la tranquilidad en el estado. La presencia de sectores empresariales y organizaciones civiles reforzó la intención de articular un mensaje colectivo en torno a la paz, en un momento de alta exposición mediática para Sinaloa.

No obstante, el episodio del dron introdujo un elemento de confrontación en una jornada que pretendía desarrollarse en términos pacíficos. La difusión de mensajes contra el organizador mediante un dispositivo aéreo evidenció el uso de nuevas formas de intervención en actos públicos, en un contexto donde la disputa narrativa y política se traslada también a herramientas tecnológicas de bajo costo y alta visibilidad.
El evento concluyó sin mayores alteraciones, pero el incidente abrió interrogantes sobre la seguridad en concentraciones ciudadanas y el uso de drones como mecanismo de propaganda o desinformación. Mientras tanto, la “carnita asada por la paz” se mantiene como una de las expresiones recientes de participación social en Culiacán, en medio de un escenario político en redefinición.
