El volcán Puracé, en el departamento colombiano del Cauca, permanece en alerta naranja tras registrar un incremento extraordinario de su actividad interna. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) advierte que varios de sus parámetros alcanzaron niveles que no se habían observado desde el inicio del monitoreo instrumental en 1993, aunque aclara que esto no significa que una erupción sea inminente.
El volcán Puracé elevó su nivel de alerta de amarilla a naranja el sábado 1 de agosto, después de que los especialistas detectaran un aumento sostenido de la actividad sísmica, las emisiones de gases y ceniza, la temperatura de los materiales expulsados y otros indicadores asociados con el comportamiento del sistema volcánico.
La situación mantiene bajo vigilancia permanente a una amplia zona del Cauca, mientras las autoridades reforzaron sus protocolos de prevención y pidieron a la población mantenerse atenta exclusivamente a la información oficial.
🌋 Así se observó la emisión de ceniza registrada a las 5:52 a. m. de hoy, 2 de agosto de 2026, con una altura aproximada de 1 km y dispersión hacia el noroccidente. Esta emisión hace parte de la actividad que mantiene al volcán Puracé en estado de alerta Naranja y está … pic.twitter.com/ysScGCQK2k
— Comunicando Belén (@comunicandobel) August 2, 2026
¿Qué está pasando en el volcán Puracé?
El cambio de alerta responde a una combinación de señales que muestran una mayor inestabilidad dentro del volcán.
Según el SGC, desde el 20 de julio se identificó un incremento progresivo de diferentes parámetros de monitoreo. La actividad sísmica relacionada con el movimiento de fluidos y el fracturamiento de rocas aumentó de manera significativa, al tiempo que se intensificaron las emisiones de gases y ceniza.
Uno de los datos que más ha llamado la atención de los especialistas es la altura alcanzada por las columnas de gases y ceniza, que llegaron hasta 3 mil 400 metros por encima de la cima del volcán.
También se han registrado temperaturas cercanas a los 140 grados Celsius en el material expulsado.
Otro indicador relevante es la cantidad de gases volcánicos liberados a la atmósfera.
Los instrumentos del SGC han detectado emisiones de dióxido de azufre (SO₂) de hasta 4 mil 200 toneladas diarias, además de concentraciones elevadas de dióxido de carbono (CO₂) en el suelo.
Para los especialistas, la combinación de estos factores evidencia un proceso de mayor actividad al registrado durante las semanas anteriores.
El comportamiento sísmico también refleja movimientos de fluidos en el interior del volcán y fracturamiento de roca a profundidades inferiores a un kilómetro.
¿El volcán Puracé está a punto de hacer erupción?
En ese sentido, el SGC ha sido enfático en señalar que la alerta naranja no significa que una erupción de gran magnitud sea inminente.
Este nivel de alerta indica que existe una mayor probabilidad de que ocurra una erupción respecto al comportamiento observado anteriormente y que, por ello, las autoridades deben incrementar las medidas de preparación y vigilancia.
La actividad de un volcán puede cambiar rápidamente. Por esa razón, una disminución temporal de los sismos, las emisiones de ceniza o alguno de los demás parámetros tampoco debe interpretarse automáticamente como un regreso a la normalidad.
El SGC continuará con el monitoreo permanente y emitirá actualizaciones sobre la evolución del Puracé.
SERVICIO GEOLÓGICO ELEVA A NARANJA ALERTA DEL VOLCÁN PURACÉ
— TWlTTEROS CALI (@TwiterosCali) August 1, 2026
El Servicio Geológico Colombiano subió de amarilla a naranja la alerta del volcán Puracé por aumento de sismicidad y emisiones de ceniza y gases.
La entidad indicó que crece la probabilidad de erupción, pero aclaró… pic.twitter.com/DckFK126K4
Ceniza llega a zonas de Popayán y Puracé
La actividad del volcán ya ha tenido efectos perceptibles en comunidades cercanas.
Se reportó caída de ceniza en el sector norte de Popayán, así como en las veredas Cristales, Pisanrabó, Tabío e Hispala, pertenecientes al municipio de Puracé.
La dispersión del material volcánico depende de factores como la dirección y velocidad del viento, por lo que las zonas afectadas pueden variar conforme evolucione la actividad.
Ante la presencia de ceniza, las autoridades recomiendan seguir las indicaciones de protección civil y evitar exponerse innecesariamente al material volcánico.
Autoridades activan planes de emergencia en el Cauca
El cambio de alerta también provocó un refuerzo de las medidas de gestión del riesgo.
La Gobernación del Cauca activó su Plan Departamental de Contingencia, con la preparación de albergues temporales y rutas de evacuación ante un eventual incremento de la actividad.
La vigilancia en territorio cuenta además con 52 vigías comunitarios, quienes apoyan el seguimiento de las condiciones en las zonas próximas al complejo volcánico.
A nivel nacional, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activó la Sala de Crisis Nacional para coordinar las acciones entre las autoridades municipales, departamentales y nacionales.
Prohíben acercarse a los cráteres de Los Coconucos
Una de las principales recomendaciones de las autoridades es no acercarse a los cráteres de la cadena volcánica Los Coconucos.
La restricción incluye los sectores próximos a los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, donde existe riesgo por emisiones súbitas de gases, ceniza y otros fenómenos asociados con la actividad volcánica.
El llamado está dirigido tanto a habitantes de la región como a turistas que pretendan visitar la zona.
Las autoridades piden evitar cualquier recorrido hacia las partes altas del complejo mientras permanezca la alerta naranja.
El Servicio Geológico Colombiano elevó de amarillo a naranja el estado de alerta del volcán Puracé, ubicado en el departamento del Cauca, debido a un incremento histórico en su actividad telúrica y en la emisión de gases contaminantes.
— teleSUR TV (@teleSURtv) August 3, 2026
El Observatorio Vulcanológico y… pic.twitter.com/b8Ffp7pWBd
¿Qué significa la alerta naranja?
En el sistema de vigilancia del Servicio Geológico Colombiano, la alerta naranja corresponde a un escenario en el que la actividad volcánica presenta cambios importantes y aumenta la probabilidad de una erupción.
No es equivalente a una evacuación inmediata de toda la población ni permite determinar con exactitud cuándo podría ocurrir una eventual erupción.
Por ello, el principal objetivo durante esta etapa es reforzar el monitoreo, preparar a las comunidades y garantizar que existan mecanismos de respuesta ante un cambio repentino en el comportamiento del volcán.