En los pasillos de Nuevo León ya empezó la danza de nombres rumbo al 2027 y, por ahora, las encuestas le sonríen a Movimiento Ciudadano. Dicen los enterados que, ya sea con Luis Donaldo Colosio o Mariana Rodríguez, el partido naranja arrancaría la contienda con ventaja frente a Morena, que todavía no encuentra un perfil capaz de emparejar los números. Según CE Research, Mariana alcanzaría 44.1% de intención de voto contra 28.3% de Tatiana Clouthier, mientras que en otro escenario Colosio obtendría 40.6%, dejando atrás a Andrés Mijes con 28.5%.
Lo que más ruido es que la ventaja no depende de un solo nombre, sino de la marca que ha construido el grupo de Samuel García en el estado. Aunque todavía falta para la definición formal, en el cuarto de guerra naranja reconocen que hoy Colosio lleva mano en las preferencias internas con 31.1%, seguido muy de cerca por Mariana Rodríguez con 27.4%.
EXTRA FAST TRACK
En el Congreso ya corre la versión de que Morena quiere sacar en “fast track” el paquete de reformas que quedó atorado antes del cierre del periodo ordinario. La Comisión Permanente aprobó convocar a un periodo extraordinario a partir del 26 de mayo, donde no sólo se discutiría aplazar hasta 2028 la elección judicial para empatarla con una eventual revocación de mandato presidencial, sino también nuevas reglas electorales impulsadas desde el círculo de Ricardo Monreal. Entre ellas, la creación de una comisión revisora de candidatos y reformas para endurecer las causales de nulidad electoral.
La oposición estalló porque, según reclaman, la mayoría metió iniciativas que ni siquiera habían sido circuladas previamente y dejó fuera temas que consideran urgentes, como la crisis política en Sinaloa. En corto, varios legisladores ya hablan de un extraordinario “hecho a la medida” de Morena para acomodar las reglas rumbo a 2027 y 2030.
EL SENADOR FANTASMA
En el Senado ya empezó a llamar demasiado la atención la ausencia de Enrique Inzunza Cázarez. El morenista suma tres sesiones consecutivas desaparecido de la Comisión Permanente y, cuentan en los pasillos, nadie termina de explicar si volverá pronto o si ya prepara una salida silenciosa. Desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo señaló, junto con otros funcionarios de Sinaloa, por presuntos nexos con el crimen organizado, el legislador simplemente dejó de aparecer en las sesiones.
Lo que más ruido generó esta semana fue que ni siquiera quedó claro quién ocupó su lugar en el tablero de asistencias, algo que Movimiento Ciudadano aprovechó para denunciar públicamente. Mientras Morena guarda silencio, en el Senado ya se preguntan si Inzunza pedirá licencia antes del periodo extraordinario o si seguirá operando desde las sombras.