En los círculos de la política potosina se empieza a repetir un comentario que no nace de la grilla, sino de los hechos: Paola Longoria no anda en campaña, pero ya juega en las grandes ligas. Sin buscar reflectores ni protagonismos forzados, su nombre se instala con naturalidad como una de las cartas más fuertes de Movimiento Ciudadano rumbo al Gobierno de San Luis Potosí. Su mejor presentación no está en los discursos ni en los eventos multitudinarios, sino en el trabajo constante que realiza desde su curul en San Lázaro. Desde ahí, Longoria ha empujado iniciativas, gestiones y agendas a favor del deporte, la niñez y el desarrollo social, construyendo un perfil serio, disciplinado y cercano, muy distinto al de la política tradicional. Dicen en corto que su fortaleza es no parecer aspirante: no grita, no presume y no se vende; simplemente trabaja. Y mientras otros se desgastan buscando cámara, Paola Longoria avanza como en la cancha: paso firme, resultados visibles y una sola constante… brilla sola.
PUÑETAZOS Y GRITOS EN SAN LÁZARO CHILANGO
El cierre del periodo ordinario en el Congreso de la CDMX terminó como pelea de barrio. Empujones, gritos y hasta jalones de cabello entre diputadas de Morena y el PAN dejaron una imagen que, aseguran en Movimiento Ciudadano, “le pega directo a la credibilidad del Legislativo”. En MC lamentan que el espectáculo haya servido para tapar el verdadero fondo: una reforma que, bajo el pretexto de armonizar la Constitución local, entierra la autonomía en transparencia al pasar sus funciones a un órgano bajo la Contraloría. Mientras la oposición abandonaba el pleno, en los pasillos se escuchaba la misma frase: “perdió la democracia y ganó el desorden”.
LA CoIDH EXHIBE AL ESTADO MEXICANO
Desde San José, Costa Rica, llegó el fallo que vuelve a poner al Estado mexicano en el banquillo internacional. La Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció que México es responsable por la violación sexual, tortura y muerte de Ernestina Ascencio, mujer indígena náhuatl, y por negar justicia en condiciones de igualdad a su familia. El tribunal fue contundente: hubo agresión sexual por militares, negligencia médica y una investigación fallida que selló la impunidad. Ahora, la orden es clara: reabrir el caso, investigar a fondo y sancionar a los responsables. En el trasfondo, el mensaje es demoledor: no fue sólo la violencia la que mató a Ernestina, fue también el abandono del Estado.