En las curules del Congreso de Nuevo León dicen que la bancada de Movimiento Ciudadano aprovechó el Día Naranja para soltar un mensaje directo: “ni una mujer criminalizada por sobrevivir”. Cuentan que llegaron con dos reformas bajo el brazo al Código Penal y a la Ley de Acceso a una Vida Libre de Violencia, convencidos de que la justicia debe mirar primero el historial de agresiones antes de mandar a una mujer al banquillo. Los naranjas aseguran que ya estuvo bueno de procesos que ignoran el contexto y revictimizan. El objetivo —susurran los enterados— es claro: que el Estado acompañe y no castigue. Y que la legítima defensa deje de ser castigo automático para quienes han cargado años de violencia encima.
BLOQUEOS SIN TREGUA: PAÍS SEMIPARALIZADO 34 HORAS DESPUÉS
En el Gobierno federal ya admiten en voz baja que el “megabloqueo” se les salió de control: 34 horas después, siguen atoradas carreteras en diez estados y los operadores no dan señales de aflojar. Fuentes de la Canacar hablan de filas kilométricas, mientras que en el Arco Norte, el Edoméx, Hidalgo y Michoacán los puntos siguen cerrados como si fuera paro nacional no declarado. A puerta cerrada, algunos funcionarios reconocen que lo que empezó como protesta por inseguridad y abandono al campo terminó exponiendo el tamaño del encono. Chihuahua, Baja California y Tamaulipas también padecen, pero nadie en la mesa federal se atreve a prometer una solución rápida.
AEROMÉXICO–DELTA Y EL MANOTAZO DEL DOT
En el sector aeronáutico corrió la versión de que el golpazo del Departamento de Transporte de EU a la alianza Aeroméxico–Delta fue más mensaje político que medida técnica. Puertas adentro, Andrés Conesa y su CFO, Ricardo Sánchez Baker, dicen que no hay motivo para el drama: que el DOT se subió al ring por el contexto mexicano, no por fallas de las aerolíneas. Incluso presumen que el tribunal estadounidense ya frenó temporalmente la orden y que la sociedad con Delta —que tiene casi 20% de la empresa y dos asientos en el Consejo— seguirá operando como si nada. En pocas palabras: turbulencia política, no empresarial.