El Ejército Zapatista de Liberación Nacional sostuvo que el Estado-Nación ha perdido su capacidad de decisión frente a la dinámica actual del capitalismo global, al afirmar que su soberanía es, en los hechos, inexistente. Durante el segundo día de actividades del encuentro “Semillero Abril del 2026. La Tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas”, el capitán Marcos planteó que este modelo político se ha vuelto obsoleto y carece de bases para su reconstrucción.
Ante asistentes de una treintena de países reunidos en San Cristóbal, el vocero zapatista argumentó que el Estado-Nación surgió como una herramienta funcional al desarrollo del capitalismo, al dotar a la burguesía de territorio, leyes, moneda y estructuras de gobierno. Sin embargo, sostuvo que ese mismo sistema económico ha terminado por rebasarlo, al requerir la libre circulación de mercancías y capitales por encima de las fronteras nacionales.

En su intervención titulada “Una mirilla a la Tormenta en el Mundo: Los Estados-Nación bajo ataque”, Marcos señaló que instrumentos como los tratados de libre comercio han debilitado las estructuras jurídicas y políticas nacionales, al tiempo que facilitan la movilidad de inversiones y restringen la de las personas. Bajo esta lógica, afirmó, las decisiones estratégicas ya no se toman en los gobiernos nacionales, lo que, a su juicio, evidencia la pérdida de soberanía.
Como ejemplo, cuestionó la capacidad de países como México para decidir de manera autónoma sobre su política energética o relaciones internacionales, y consideró que la noción de soberanía se mantiene más en el discurso político que en la práctica.
El dirigente insurgente vinculó este fenómeno con conflictos internacionales contemporáneos y mencionó a figuras como Donald Trump y Benjamín Netanyahu, al señalar que las ofensivas políticas y militares asociadas a sus gobiernos responden a dinámicas del capitalismo global más que a la defensa de los Estados nacionales. En ese contexto, afirmó que los conflictos armados actuales benefician principalmente a sectores económicos, como las grandes empresas petroleras, derivado del incremento en los precios de los energéticos.

Sobre el conflicto en Medio Oriente, Marcos sostuvo que el gobierno israelí no defiende la integridad del Estado, sino que impulsa una lógica de ocupación territorial, mientras que la resistencia palestina responde a un arraigo histórico que, dijo, no desaparecerá. Asimismo, hizo referencias a tensiones en países como Venezuela y Cuba, en donde cuestionó las narrativas sobre intervenciones externas y el papel de actores no estatales, como los mercenarios, en conflictos contemporáneos.
En paralelo, el subcomandante Moisés abordó los efectos de la migración en comunidades indígenas y campesinas vinculadas al zapatismo. Durante su ponencia sobre programas gubernamentales contrainsurgentes, expuso que la salida de pobladores hacia Estados Unidos ha derivado en la pérdida de tierras comunales, debido a deudas adquiridas para financiar el viaje.
Explicó que, ante la imposibilidad de pagar estos préstamos, los prestamistas terminan apropiándose de parcelas, lo que ha propiciado la concentración de tierras en pocas manos. Este proceso, añadió, ha transformado la estructura agraria en los ejidos, donde han surgido pequeños y medianos propietarios con extensiones considerablemente mayores a las que tradicionalmente se distribuían de forma comunitaria.
El encuentro zapatista reúne a más de 400 participantes de diversos países, incluidos Alemania, Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Irán e Italia, además de integrantes del EZLN, en un espacio de análisis sobre los efectos del capitalismo contemporáneo en los territorios y las formas de organización social.