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Muere a los 78 años Andrés Filomeno Mendoza Celis, el “Caníbal de Atizapán”, en prisión del Estado de México

El feminicida serial, vinculado a al menos 19 víctimas y al hallazgo de más de cuatro mil restos óseos en su vivienda de Atizapán de Zaragoza, falleció el 29 de octubre de 2026 por causas naturales relacionadas con complicaciones respiratorias y diabetes. Cumplía ocho sentencias condenatorias, incluida una vitalicia.
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Uno de los asesinos seriales más notorios de México en las últimas décadas, Andrés Mendoza, alias el “Monstruo de Atizapán”, falleció este jueves 29 de octubre en el penal de Tenango del Valle, en el Estado de México.

Fue hallado sin vida en su celda, según información de fuentes oficiales. El recluso padecía complicaciones respiratorias derivadas de neumonía y había requerido atención hospitalaria en ocasiones anteriores.

Mendoza fue detenido en mayo de 2021, cuando tenía 72 años. La policía llegó a su casa en la colonia Lomas de San Miguel, en Atizapán de Zaragoza, siguiendo las pistas de la desaparición de Reyna González, de 34 años. En el lugar encontraron restos humanos desmembrados, identificaciones, calzado, joyas, bolsos y ropa de mujer. La evidencia era tan contundente que las autoridades anticiparon el hallazgo de restos de varias víctimas. En un sótano y enterrados en habitaciones de la casa, el hombre también conocido como “El Caníbal” o “El Chino”, había ocultado restos de numerosas mujeres. También se recuperaron libretas con nombres, casetes de video y maquillaje.

El caso evocó de inmediato el recuerdo del “Monstruo de Ecatepec”, otro asesino serial descubierto años antes en la misma entidad, quien ocultó restos humanos en cubetas y un refrigerador. En el domicilio de Mendoza se localizaron más de cuatro mil restos óseos correspondientes a al menos 19 personas, la mayoría mujeres. Las investigaciones determinaron que los crímenes se extendieron a lo largo de aproximadamente 31 años.

Originario de Oaxaca, Mendoza se desempeñaba como carnicero y era percibido por sus vecinos como una persona tranquila. Participaba en actividades de la colonia y no generaba sospechas evidentes. Sin embargo, las autoridades reconstruyeron un patrón de atracción de víctimas, algunas mediante engaños relacionados con programas sociales o encuentros en bares. Tras su detención, confesó haber cometido varios asesinatos y ofreció detalles que impactaron a la opinión pública.

El proceso judicial avanzó de manera constante. En marzo de 2022 recibió la primera sentencia de prisión vitalicia por el feminicidio de Reyna González. Posteriormente se acumularon otras condenas por feminicidio, homicidio y desaparición de personas. Al momento de su muerte sumaba ocho sentencias: una vitalicia, una de 92 años y seis de 55 años. Fue trasladado del penal de Barrientos al de Tenango del Valle por motivos de seguridad, después de reportes de agresiones por parte de otros internos.

Durante su reclusión, Mendoza presentó problemas de salud recurrentes. En 2025 fue hospitalizado por neumonía y complicaciones de diabetes. Fuentes penitenciarias indicaron que se encontraba en un área para personas de la tercera edad y que no recibía visitas familiares de manera regular. El deceso se produjo durante la madrugada del 29 de octubre, según reportes.

El caso del “Monstruo de Atizapán” generó una amplia cobertura mediática y un documental producido con apoyo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La miniserie “Caníbal, indignación total” buscó contextualizar los crímenes dentro de la problemática más amplia de los feminicidios en México. Colectivos y organizaciones de derechos humanos utilizaron el caso para exigir mayor atención a las desapariciones de mujeres y a la identificación de restos en fosas clandestinas.

Las autoridades del Estado de México confirmaron el fallecimiento y reiteraron que se trató de causas naturales. No se reportaron indicios de violencia o irregularidades en el deceso. Con la muerte de Mendoza se cierra el capítulo judicial de uno de los casos más estremecedores de la historia criminal reciente de la entidad. Sin embargo, el trabajo de identificación de víctimas y la entrega de restos a las familias continúan como pendientes institucionales.

El caso permanece como un recordatorio de la necesidad de fortalecer los mecanismos de búsqueda, identificación y prevención de la violencia contra las mujeres.

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