La discusión sobre la Reforma Electoral impulsada por el Ejecutivo Federal ha entrado en una etapa de definiciones en el Senado de la República. El proyecto busca modificar la estructura del sistema electoral mexicano bajo un esquema de reducción de costos operativos y cambios en la integración de los organismos de representación. No obstante, la viabilidad de la reforma depende de alcanzar una mayoría calificada, un objetivo que se ve comprometido por las críticas de la oposición y las reservas de los aliados estratégicos del oficialismo, quienes analizan el impacto de la propuesta en la pluralidad del Congreso.
🏛️ Claudia Sheinbaum lanza iniciativa de Reforma Electoral: propone eliminar listas plurinominales y recortar 25% el gasto.
— EnBoga (@EnBogaMx) February 25, 2026
El proyecto será enviado al Congreso.
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En este contexto, Movimiento Ciudadano (MC) ha adoptado una postura de “resistencia con propuesta”. El coordinador de los senadores de MC, Clemente Castañeda, ha rechazado lo que califica como medidas regresivas que atenten contra la democracia, especialmente la eliminación de legisladores plurinominales. Sin embargo, el partido ha señalado que su voto podría estar abierto a negociación si se integran temas de su propia agenda. La dirigencia de MC sostiene que cualquier reforma debe centrarse en ampliar los derechos de los ciudadanos y no solo en modificar la estructura del poder público.
Por otro lado, los coordinadores parlamentarios del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) confirmaron que no otorgarán su voto a favor de la iniciativa en sus términos actuales. El argumento central de ambos grupos es que la propuesta debilita la autonomía técnica de los órganos electorales y altera la equidad en la competencia. La oposición tradicional sostiene que la reforma no ofrece garantías suficientes para la imparcialidad del arbitraje electoral ni para la protección de la representación proporcional, puntos que consideran fundamentales para la estabilidad democrática del país.

Ricardo Anaya, coordinador de la bancada del PAN, señaló que su partido condiciona cualquier avance legislativo a la inclusión de mecanismos de control estrictos contra la infiltración de recursos ilícitos en las campañas. La postura panista enfatiza que la reforma omite regulaciones necesarias para sancionar la intervención de grupos delictivos en los procesos de votación. Asimismo, la dirigencia nacional del PAN ha manifestado que no aceptará cambios que reduzcan la transparencia en el financiamiento o que comprometan la capacidad operativa del Instituto Nacional Electoral (INE) bajo el argumento de la austeridad.
Por su parte, el coordinador del PRI, Manuel Añorve, expresó que la iniciativa fomenta una sobrerrepresentación de la fuerza política mayoritaria, lo que reduciría la pluralidad en la integración de las cámaras. Para el PRI, la propuesta de elegir a los consejeros electorales mediante voto popular y la modificación de las prerrogativas partidistas vulneran el equilibrio de poder. El bloque priista considera que estas medidas podrían derivar en una centralización de las decisiones electorales, afectando directamente a los partidos minoritarios y a la diversidad de voces en el Poder Legislativo.
Finalmente, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha optado por una posición de cautela técnica. Manuel Velasco Coello informó que su bancada no emitirá un juicio definitivo hasta que el documento sea entregado formalmente al Congreso el próximo lunes. Aunque el PVEM coincide con el objetivo general de reducir costos, analizarán los detalles para asegurar que sus propuestas sobre representatividad democrática sean tomadas en cuenta. La falta de un consenso inmediato subraya la complejidad de alcanzar la mayoría calificada necesaria para una reforma de carácter constitucional en la actual legislatura.
