La muerte de Alberto Israel Jasso Cruz ha generado conmoción y un intenso debate en redes y medios. El docente del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) de la Ciudad de México, plantel Azcapotzalco, se quitó la vida el 21 o 22 de julio después de enfrentar una denuncia por presunto abuso sexual presentada el 14 de julio por una alumna.
Jasso Cruz tenía 25 años de experiencia en el IEMS y casi una década adicional en preparatorias del Estado de México. Según el video que él mismo difundió horas antes de su muerte, la denuncia se interpuso primero ante la Dirección Jurídica del instituto y después ante el Ministerio Público. La estudiante, identificada en algunos reportes como Estrella Jocelin Ramírez Maya, lo acusó de tocamientos indebidos en seis ocasiones durante una jornada escolar. El profesor sostiene en su mensaje que los hechos se originaron cuando la joven se quedó dormida en un curso intersemestral y él la despertó; ella habría interpretado el acto como agresión y sufrió un cuadro de ansiedad diagnosticado como cefalea tensional.
En el video de aproximadamente tres minutos y medio, Jasso Cruz niega de forma categórica las acusaciones. “Niego rotundamente las acusaciones”, afirma. Insiste en que nunca había enfrentado una situación similar en su carrera y que la decisión de quitarse la vida no es una admisión de culpa, sino “un acto de rebeldía, un sacrificio” para que el sistema de justicia mejore y se respete la presunción de inocencia.
El docente describe el proceso como “estresante y desmoralizador”. Señala que las personas acusadas de este tipo de delitos enfrentan cancelación social, pérdida de empleo y gastos económicos antes de que exista una sentencia. Critica abiertamente a jueces, ministerios públicos y fiscalías, y advierte a sus colegas: “Por favor, no se apeguen a sus estudiantes… alguno o alguna les puede hacer perder todo, hasta la vida”.
Hasta el momento las autoridades no han emitido un pronunciamiento detallado sobre el contenido del video ni sobre el estado de la investigación. El caso ha reabierto la discusión sobre los protocolos institucionales ante denuncias de abuso sexual en escuelas, el equilibrio entre la protección de las víctimas y el debido proceso, y el impacto psicológico que estos señalamientos generan en los involucrados.

La muerte de Jasso Cruz deja un vacío en el IEMS y una serie de preguntas que la opinión pública y las autoridades deberán abordar con rigor.