La Secretaría de Marina-Armada de México (Semar), a través de la Sexta Región Naval, informó este miércoles 3 de junio de 2026 que activó el Plan Local de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos y Sustancias Nocivas Potencialmente Peligrosas en las Zonas Marinas Mexicanas, luego de reportes sobre un derrame de hidrocarburo en la bahía de Manzanillo.

De acuerdo con el comunicado oficial, la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) de Manzanillo alertó sobre la presencia de hidrocarburo en inmediaciones de la Terminal Marítima de Pemex, cerca del muelle turístico del centro histórico. Pescadores locales fueron los primeros en denunciar el incidente durante la noche del martes 2 de junio, al observar manchas iridiscentes y un fuerte olor a combustible en la superficie del agua, que afectaba áreas como el Malecón del Espíritu Santo, San Pedrito y la zona de cruceros.

Durante la inspección, personal naval detectó manchas dispersas de iridiscencia superficial concentradas alrededor de las barreras perimetrales de la terminal de Pemex. Ante esto, se desplegaron de inmediato recursos para contener el derrame:
- 200 metros de barreras de contención desde el buque “Comala” de la Armada de México.
- Apoyo de dos embarcaciones tipo Defender de la Estación Naval de Búsqueda, Rescate y Vigilancia Marítima.
- 270 metros adicionales de barrera como soporte estructural.
- 450 metros de barrera en la Terminal Marítima de Pemex.
El objetivo principal de las acciones es “contener y recuperar el hidrocarburo derramado en el menor tiempo posible para evitar o mitigar los daños y la contaminación al medio ambiente marino”, según el texto de Semar. Hasta el momento, no se ha confirmado el origen exacto del derrame ni el volumen total liberado, aunque se investiga si pudo tratarse de una emanación natural o una falla operativa.

Este incidente ocurre apenas tres meses después del grave derrame de hidrocarburos en el Golfo de México (febrero-abril 2026), que afectó más de 600 kilómetros de costas en Veracruz, Tabasco y otras entidades, y que fue atribuido finalmente a una fuga en un oleoducto de Pemex en la zona de Cantarell. Aquel evento generó fuertes críticas por la presunta falta de transparencia inicial y afectaciones a manglares, fauna marina y comunidades pesqueras.
En Manzanillo, las labores de contención y recuperación continúan activas. Autoridades locales y federales, incluyendo Protección Civil y Profepa, monitorean el impacto en playas y ecosistemas costeros. No se han reportado hasta ahora afectaciones graves a la salud de pobladores ni cierre total de actividades portuarias o turísticas, aunque pescadores han expresado preocupación por posibles daños a sus actividades.