Opinión por: Luis Felipe García Chávez
Toluca: gobernar desde el emprendimiento
“La innovación es lo que distingue a un líder de los demás”.
Steve Jobs, magnate empresarial, cofundador de Apple Inc.
Si algo quedó claro durante la presentación de la Escuela Municipal de Emprendedores de Toluca es que emprender e innovar no es solo abrir un negocio. Emprender, se dijo ahí, es fundamentalmente tener ética, cumplir metas en tiempo y forma, atribuir transparencia a sus procesos y, sobre todo, trabajar con un propósito claro: transformar el esfuerzo en bienestar.
Escuchar modelos exitosos hace pensar irreflexivamente en que implementar estas ideas en un espacio público es inevitable, por lo que la pregunta sería: ¿qué pasaría si viéramos al municipio como lo que en muchos sentidos ya es: una gran empresa pública? Una organización en la que sus colaboradores -serían los trabajadores-, sus usuarios y clientes -la ciudadanía- y la misión principal: mejorar la calidad de vida de quienes habitan Toluca.
En el mundo del emprendimiento existe una premisa básica: una empresa exitosa no es la que nunca se equivoca, sino la que sabe reconocer cuando algo no funciona y tiene la capacidad de cambiar el rumbo. Aferrarse a modelos fallidos no es estabilidad; es resistencia al cambio. Gobernar, como emprender, exige revisión constante, apertura a la crítica y disposición para corregir.
Durante la charla, el padrino de la Escuela de Emprendedores, Rodrigo Herrera, fue claro: emprender no es solo crecer uno, sino ver triunfar a quienes forman parte del proyecto. Esa lógica, trasladada al ámbito público, cobra un sentido profundo. Un municipio no puede aspirar a servir correctamente, si quienes lo integran, trabajan sin bienestar, sin reconocimiento o sin condiciones dignas. El bienestar de los empleados no es un lujo; es el punto de partida para brindar buenos servicios a la población.
Aquí es donde la Escuela de Emprendedores adquiere un valor que va más allá de la capacitación económica. Se convierte en un recordatorio ético de cómo deberían tomarse las decisiones públicas. Talento sobra en Toluca; lo que se requiere es crear entornos que lo impulsen, lo escuchen y lo aprovechen. Y eso implica, a veces, “cambiar, utilizando el criterio de la cabeza de la administración, las piezas que no dan resultados”; desaprender o re-aprender prácticas que ya no responden a las necesidades actuales y abrirse a nuevas formas de hacer las cosas.
Si el emprendimiento enseña algo fundamental es que el propósito importa. Transformar recursos en bienestar no es una consigna, es una obligación. Cuando un servicio falla, cuando una política pública no genera impacto positivo, el éxito no está en sostenerla por inercia, sino en tener la madurez institucional para modificarla.
Toluca enfrenta retos enormes: reconstruir el tejido social, impulsar su economía local y recuperar la confianza ciudadana. En ese contexto, pensar al municipio con mentalidad emprendedora no significa privatizar lo público, sino dignificarlo: hacerlo eficiente, humano y coherente.
La Escuela Municipal de Emprendedores abre una puerta importante. Ahora el desafío es que esa visión no se quede en las aulas, sino que se refleje en la forma de gobernar. Porque si emprender es atreverse a cambiar para mejorar, gobernar debería ser exactamente eso.
Y si no, que digan lo contrario.
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