El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) dio a conocer este 2025, tras más de un año de opacidad y a petición de medio de comunicación como Froji Mx, los ingresos mensuales que percibe como secretario de Organización su dirigente, Andrés Manuel López Beltrán —conocido públicamente como “Andy”—, lo que reavivó críticas sobre coherencia con el discurso de austeridad y el trato privilegiado al entorno familiar del expresidente.
De acuerdo con el documento que el partido registró en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), actualizado al 24 de octubre de 2025, López Beltrán percibe un salario bruto de 127 592.70 pesos mensuales. Después de las retenciones correspondientes —33 592.70 pesos por impuestos—, su ingreso neto queda en 94 000 pesos mensuales. El informe advierte además que, al tratarse de contratos “asimilados a sueldos y salarios”, no contempla “prestaciones” adicionales.
Estas cifras resultan controvertidas, pues ubican a “Andy” por encima incluso de la presidenta nacional del partido, Luisa María Alcalde Luján, cuya remuneración bruta reportada es de 117 183 pesos, y su salario neto ronda los 87 000 pesos mensuales.

La divulgación del sueldo ha resurgido en un contexto de señalamientos previos sobre el estilo de vida del dirigente. En julio pasado se difundieron versiones de un viaje de López Beltrán a Tokio, Japón, donde se hospedó en un hotel de lujo. Periodistas señalaron que los costos del hotel —incluyendo habitación, spa, minibar, lavandería y otros servicios— superaron con creces lo que podría esperarse de alguien que pretende ajustarse a los principios de austeridad republicana.
El contraste entre los ingresos oficiales publicados y los gastos elevados ha intensificado críticas tanto dentro como fuera del partido. A quienes defienden la divulgación como un avance en materia de transparencia, hay sectores que les señalan que anuncios tardíos de este tipo no bastan cuando la práctica pública ha demostrado reiteradas contradicciones entre el discurso y las acciones.

La publicación de estos datos también abre interrogantes sobre la equidad interna en la distribución de recursos financieros al interior de Morena. Que un joven dirigente con parentesco directo al fundador del movimiento perciba un salario superior al de la misma presidenta nacional plantea cuestionamientos sobre privilegios, jerarquías implícitas y la real aplicación de los ideales de austeridad y rendición de cuentas que el partido ha promovido.
En un momento en que la sociedad exige mayor transparencia de actores políticos y organizaciones partidistas, este caso pone de relieve una contradicción: los instrumentos de transparencia existen, pero su uso ha sido selectivo y tardío. Para muchos ciudadanos, saber cuánto ganan sus dirigentes es apenas el primer paso. El reto real es que los partidos demuestren con hechos —no sólo con cifras— que los principios que predican los guían también en su actuar cotidiano.