La Fiscalía del Estado de Jalisco confirmó el 21 de agosto la localización sin vida de Octavio Haro Cachua, empresario inmobiliario de 43 años que había sido reportado como desaparecido desde el 11 de agosto en el municipio de Zapopan. El cuerpo fue hallado la noche del 19 de agosto en una brecha de la colonia La Venta del Astillero y posteriormente identificado mediante dictámenes periciales.



Haro Cachua fue visto por última vez en la madrugada del 11 de agosto al salir del fraccionamiento Diana Natura Residencial, ubicado en las inmediaciones de la carretera a Nogales, en el poniente de Zapopan. Según la ficha de búsqueda publicada por la Comisión de Búsqueda de Personas de Jalisco, el empresario medía 1.78 metros, tenía complexión delgada, tez morena clara, cabello chino corto y negro. Al momento de su desaparición vestía una chamarra de mezclilla azul con interior aborregado y una playera negra. Presentaba una verruga visible en el ojo derecho, uñas pintadas y una cicatriz en la frente.
Días después de su desaparición, las autoridades localizaron su vehículo, un Mazda MX-5 convertible color gris oscuro con placas JBG079A, abandonado en la zona de La Venta del Astillero. Posteriormente se realizaron cateos en una finca de la misma área, donde se aseguraron diversos indicios. El cuerpo fue encontrado en una brecha cercana a Pinar de la Venta; familiares confirmaron que vestía la misma playera que llevaba el día de su desaparición.
La Fiscalía informó que ya cuenta con avances para obtener órdenes de aprehensión contra los responsables del homicidio. Las autoridades descartaron que el crimen esté vinculado con la actividad profesional de Haro Cachua y señalaron que se trata de un asunto de carácter personal. La dependencia también aclaró que el caso se investiga de manera independiente a las desapariciones de otros dos empresarios inmobiliarios ocurridas en semanas recientes: Ricardo Cabezas Talavera, de 45 años, y César Ríos, de alrededor de 40 años.
El gremio inmobiliario de Jalisco había exigido a las autoridades intensificar la búsqueda de los tres colegas. Representantes del sector se manifestaron públicamente para pedir mayor celeridad en las investigaciones. Haro Cachua, además de dedicarse al ramo inmobiliario, era conocido como creador de contenido digital. En sus redes sociales se presentaba como emprendedor enfocado en promover la inversión inmobiliaria y compartir recomendaciones financieras. Contaba con una trayectoria de aproximadamente 15 años al frente de su propia empresa y residía en Zapopan, aunque era originario de Ocotlán.
La familia y amigos del empresario mantuvieron activa la búsqueda a través de redes sociales y realizaron manifestaciones para exigir su localización. La confirmación de su muerte se dio a conocer primero por familiares y posteriormente de manera oficial por la Fiscalía. El caso se suma a la problemática de personas desaparecidas en Jalisco, un estado que mantiene una alta cifra de reportes de no localizados.

Hasta el momento de la confirmación oficial, las investigaciones se centran en esclarecer las circunstancias del homicidio y en identificar a los responsables. La Fiscalía reiteró que no existe evidencia que permita vincular este caso con las otras dos desapariciones de empresarios inmobiliarios y que cada una se atiende en carpetas de investigación separadas. El vehículo del empresario y los indicios recolectados en el cateo forman parte de las pruebas que se analizan para avanzar en la integración de la carpeta.
La localización del cuerpo pone fin a diez días de incertidumbre para la familia de Octavio Haro Cachua, pero abre una nueva etapa de investigación enfocada en la procuración de justicia. Las autoridades han señalado que se trabajarán las líneas de investigación correspondientes para llevar ante la justicia a quienes resulten responsables.