El 23 de marzo de 2026, Donald Trump publicó un mensaje indicando que Estados Unidos pausaba ataques a refinerías iraníes por cinco días para permitir conversaciones de paz en curso.
El precio del petróleo registró una baja relevante en cuestión de horas, reflejando cómo cualquier señal de distensión en una zona estratégica impacta directamente en la oferta global y en la percepción de riesgo.
Sin embargo, autoridades iraníes rechazaron públicamente la existencia de negociaciones formales, lo que volvió a introducir incertidumbre en los mercados. Esta contradicción entre ambas posturas mantiene la volatilidad, especialmente considerando la relevancia del Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del petróleo mundial.
En este contexto internacional, México optó por mantener su estrategia de contención de precios a través de estímulos fiscales al IEPS. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público confirmó que continúa aplicando subsidios a los combustibles, con mayor apoyo al diésel y menor a las gasolinas Magna y Premium. Esta medida busca evitar incrementos abruptos que impacten directamente en la inflación y en el bolsillo de los consumidores.
La política energética nacional enfrenta un reto estructural: la dependencia de importaciones. Aunque Pemex cubre una parte importante de la demanda, México sigue dependiendo en buena medida del combustible proveniente del extranjero, principalmente de Estados Unidos. Esto hace que cualquier cambio en los precios internacionales tenga efectos casi inmediatos en el país.
A nivel global, organismos como OPEP+ se mantienen atentos a la evolución del conflicto, ya que los movimientos en los precios del crudo afectan tanto a países productores como consumidores. Una baja sostenida podría reducir ingresos para exportadores, mientras que un repunte abrupto reactivaría presiones inflacionarias en diversas economías.
En términos de escenarios, el mercado energético sigue atado a la evolución geopolítica. Si las tensiones disminuyen, los precios podrían estabilizarse o incluso bajar, lo que permitiría a México reducir gradualmente los subsidios. Por el contrario, cualquier escalada en la región podría disparar nuevamente los costos del petróleo, obligando al gobierno a tomar decisiones fiscales más complejas.
En síntesis, el anuncio de pausa por parte de Estados Unidos generó un alivio momentáneo en los mercados, pero la falta de consenso con Irán mantiene la incertidumbre. Mientras tanto, México continúa utilizando herramientas fiscales para proteger la estabilidad interna frente a un entorno internacional altamente volátil.
🔴 Trump pausa ataques contra Irán y abre ventana a un posible acuerdo
— Azucena Uresti (@azucenau) March 23, 2026
El presidente de EE.UU. anunció que ordenó posponer los ataques planeados contra infraestructura energética iraní, tras conversaciones preliminares en los últimos días.
“Durante los últimos dos días, he… pic.twitter.com/B2jD3cvZGC