Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional tomaron instalaciones de Canal Once para emitir, frente a cámaras, un posicionamiento público en el que exigieron la renuncia de su director general y denunciaron un presunto deterioro institucional marcado por falta de recursos, decisiones administrativas cuestionadas y señalamientos de corrupción.
El grupo, integrado principalmente por alumnos de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, acompañados por estudiantes de la Escuela Superior de Economía y de la Escuela Superior de Medicina, leyó un comunicado en el que afirmó que el IPN atraviesa una crisis profunda que, desde su perspectiva, ha sido minimizada en las versiones oficiales. En el mensaje, difundido directamente desde las instalaciones del canal público, los inconformes sostuvieron que la situación del Instituto “está completamente alejada” de los reportes favorables que han circulado en ámbitos gubernamentales.

Durante la lectura, los estudiantes acusaron al director general, Arturo Reyes Sandoval, de encabezar una gestión que, según afirmaron, ha derivado en el debilitamiento de la institución. Señalaron presuntos actos de peculado y tráfico de influencias. El comunicado también incluyó críticas a la eliminación de fideicomisos y a la centralización del presupuesto, medidas que, de acuerdo con los manifestantes, han agravado la falta de recursos para actividades académicas, investigación y mantenimiento. En ese contexto, denunciaron un supuesto manejo irregular tanto del presupuesto federal asignado al IPN como de aportaciones de egresados.
Uno de los puntos centrales del posicionamiento fue el rechazo a la creación de una nueva organización denominada Fundación Patronato Corazón Guinda y Blanco, a la que calificaron de fraudulenta. Los estudiantes sostuvieron que esta entidad fue constituida sin consulta a la comunidad politécnica y que, lejos de representar una solución, respondería a intereses particulares. En sus declaraciones mencionaron a diversos funcionarios y particulares, a quienes atribuyeron responsabilidad en la presunta desviación de recursos.

En el mismo mensaje, los inconformes cuestionaron la ruptura de vínculos con la Fundación Politécnico y advirtieron que la suma de estas decisiones administrativas ha contribuido a lo que describieron como una etapa de “decadencia” institucional. Aseguraron que los problemas que enfrenta el IPN no son coyunturales, sino que se han acumulado durante varios años y se han intensificado recientemente.
El pronunciamiento incluyó un llamado a la comunidad estudiantil de todas las escuelas del IPN, tanto en la Ciudad de México como en planteles foráneos, a informarse, organizarse y sumarse a las protestas. En ese marco, los estudiantes advirtieron que no descartan escalar sus acciones y llegar “hasta las últimas consecuencias” para, según dijeron, defender la educación pública y el propio Instituto.
Como parte de su mensaje, lanzaron una advertencia que elevó el tono del conflicto al señalar que, de no atenderse sus demandas, buscarían impedir la realización del Mundial de Futbol, en referencia al torneo internacional que México coorganizará en 2026. La declaración no estuvo acompañada de detalles logísticos ni de acciones concretas, pero reflejó la intención de ampliar el alcance de sus protestas más allá del ámbito académico.
El episodio se suma a una serie de manifestaciones estudiantiles que en distintos momentos han puesto en el centro del debate la gestión administrativa, el financiamiento y la gobernanza del Instituto Politécnico Nacional, una de las principales instituciones de educación superior pública en México. La evolución del conflicto dependerá, en buena medida, de la respuesta institucional y de la capacidad de diálogo entre autoridades y comunidad estudiantil en los próximos días.