La confrontación entre elementos de la policía capitalina y maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) volvió a colocar en el centro del debate la postura del gobierno federal y de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la libertad de manifestación, luego de que docentes denunciaron golpes, empujones y el uso de gases para impedirles el acceso al Zócalo de la Ciudad de México durante una movilización realizada esta semana.
Los hechos ocurrieron cuando contingentes de la CNTE, principalmente provenientes de Oaxaca, avanzaron desde el Ángel de la Independencia hacia la Plaza de la Constitución con la intención de instalar un plantón indefinido como parte de su jornada nacional de protestas. Sin embargo, un fuerte operativo policial bloqueó los accesos al primer cuadro de la capital, lo que derivó en momentos de tensión, forcejeos y acusaciones de represión por parte del magisterio disidente. Diversos reportes periodísticos señalaron la presencia de cientos de elementos policiacos desplegados para contener la movilización y evitar que los docentes ingresaran al Zócalo.
♦️ Los maestros de la CNTE tratan de llegar al Zócalo. Ahora son encapsulados por los -no- granaderos de la policía de la CDMX, ya los ‘gasearon’
— Andrea Meraz (@merazr) May 25, 2026
¿Se imaginan esta lucha en tiempos priistas?
La cobertura con: @ulisess_s18 y @LizHernandezE para @Radio_Formula pic.twitter.com/dwIYk3R5GJ
Maestros participantes denunciaron que durante los intentos por romper el cerco policiaco fueron encapsulados, golpeados y afectados por gases irritantes. Aunque autoridades capitalinas rechazaron oficialmente el uso de gas lacrimógeno, testimonios de manifestantes y registros difundidos en redes sociales mostraron escenas de empujones, confrontaciones y dispersión de los contingentes en calles del Centro Histórico. Finalmente, los docentes instalaron su campamento sobre avenida 5 de Mayo, a varias cuadras del Zócalo capitalino.
El episodio generó críticas debido al contraste con declaraciones recientes de la propia Claudia Sheinbaum, quien apenas días antes cuestionó restricciones a manifestaciones opositoras durante el contexto de una marcha de Morena en Chihuahua. En aquella ocasión, la mandataria sostuvo: “No puede ser que quien habla de libertad como parte de su consigna política, coarte la libertad de manifestación. Es mucha inconsistencia, por decir lo menos”.
Organizaciones civiles y sectores de oposición también cuestionaron el despliegue policiaco alrededor del Zócalo, especialmente por tratarse de una plaza históricamente asociada con la protesta social y las movilizaciones populares.
La tensión ocurre en un momento particularmente delicado para el gobierno federal, debido a la cercanía del Mundial de Futbol 2026 y ante el anuncio de la CNTE de iniciar un paro nacional indefinido el próximo 1 de junio. Entre las principales exigencias del movimiento magisterial se encuentran la derogación de la reforma al ISSSTE de 2007, mejoras salariales, eliminación del esquema de cuentas individuales manejadas por las Afores y cambios en el sistema de jubilaciones.
La CNTE ha sostenido que las respuestas del gobierno federal han sido insuficientes pese al aumento salarial anunciado recientemente para el magisterio. El conflicto escaló luego de que las dirigencias disidentes acusaran que únicamente mediante la presión y las movilizaciones han logrado abrir espacios de negociación con las autoridades.

La confrontación también revive un tema históricamente sensible en México: la respuesta del Estado frente a la protesta social. La imagen de policías resguardando el Zócalo y bloqueando el paso a manifestantes recordó episodios de administraciones anteriores que fueron severamente criticados por sectores de izquierda, varios de los cuales hoy forman parte del movimiento gobernante. Mientras tanto, la CNTE advirtió que mantendrá sus acciones de presión en la capital y no descartó intensificar las protestas en los próximos días si no hay respuestas concretas a sus demandas.