El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, busca llevar a una nueva etapa los proyectos de infraestructura hidráulica que pretenden fortalecer el abasto de agua en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), una de las principales demandas de la población y uno de los retos más sensibles para la entidad.
El mandatario estatal anunció que acudiría ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua) para avanzar en la validación técnica del Acueducto Sustituto Chapala-Guadalajara y de la modernización de la Planta Potabilizadora número 1 de Miravalle, dos obras que forman parte de los acuerdos alcanzados con la presidenta Claudia Sheinbaum durante su reciente visita a Jalisco.
La ruta planteada por el gobierno estatal contempla no solamente incrementar la seguridad en el suministro, sino también atender las condiciones de la infraestructura que actualmente participa en la conducción y tratamiento del agua que llega a los hogares de la zona metropolitana.
Durante una reunión privada con Sheinbaum en el Colegio del Aire, en Zapopan, Lemus afirmó que recibió el respaldo del Gobierno de México para impulsar el paquete de proyectos hidráulicos, que incluye el nuevo acueducto entre Chapala y Guadalajara, la modernización de la potabilizadora de Miravalle y trabajos complementarios en la presa El Zapotillo.
“Llegamos a acuerdos muy importantes y, sobre todo, me manifestó el completo apoyo de parte del Gobierno Federal para los temas de infraestructura hidráulica que tienen que ver con el Área Metropolitana de Guadalajara”, afirmó el gobernador, de acuerdo con información difundida por el Gobierno de Jalisco.
Seguimos avanzando para fortalecer el servicio de agua para las y los jaliscienses.
— Pablo Lemus Navarro (@PabloLemusN) August 30, 2026
A principios de octubre comenzaremos a ver avances paulatinos gracias al cambio de filtros y al reforzamiento de los procesos de clorificación.
Para marzo, con la conclusión del bypass de La… pic.twitter.com/ahNNX9iweL
Un nuevo acueducto para sustituir infraestructura obsoleta
Uno de los proyectos centrales es el Acueducto Sustituto Chapala-Guadalajara, una obra concebida para reemplazar parte de la infraestructura que actualmente permite transportar agua desde el Lago de Chapala hacia la capital jalisciense.
De acuerdo con el proyecto presentado por el gobierno estatal, el nuevo sistema contempla una inversión aproximada de 10 mil millones de pesos. La obra forma parte de un esquema de asociación público-privada denominado CMRO, por sus siglas de Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación.
La administración de Lemus ha sostenido que el modelo no significaría privatizar el servicio ni trasladar la rectoría del agua a particulares. El gobernador también ha asegurado que el esquema no implicará contratar deuda pública ni aumentar las tarifas para los usuarios.
Antes de avanzar hacia su eventual ejecución, el proyecto debe superar las revisiones técnicas y financieras correspondientes. La validación de Conagua y la revisión del esquema financiero con la Secretaría de Hacienda forman parte de los pasos necesarios para que la propuesta pueda continuar su proceso institucional y, posteriormente, ser sometida al análisis del Congreso de Jalisco.
El objetivo es sustituir una infraestructura que, por su antigüedad y condiciones de operación, presenta pérdidas importantes durante la conducción. Una estimación difundida recientemente señala que el sistema actual registra alrededor de 34 por ciento de fugas, mientras que el nuevo acueducto permitiría mejorar la eficiencia del traslado del líquido y reducir el consumo de energía asociado al bombeo.
El proyecto, por tanto, no se plantea únicamente como una obra para transportar más agua. La intención es aprovechar de mejor manera el recurso que ya existe y reducir las pérdidas que se producen antes de que llegue a las plantas de tratamiento.
Miravalle, otra pieza clave para mejorar el agua que llega a los hogares
El segundo gran componente del plan es la modernización de la Planta Potabilizadora número 1, ubicada en Miravalle, Guadalajara.
La obra representa una inversión estatal estimada en 7 mil 500 millones de pesos y será desarrollada mediante un esquema multianual que, según lo anunciado por Lemus, no deberá rebasar el periodo de la actual administración estatal.
La planta tiene una importancia estratégica para el suministro metropolitano porque participa en el tratamiento del agua proveniente del Lago de Chapala antes de su distribución hacia distintas zonas de Guadalajara y municipios metropolitanos.
El proyecto contempla tres etapas, con una inversión de aproximadamente 2 mil 500 millones de pesos por cada una. Entre los primeros trabajos se encuentran la sustitución de filtros y acciones relacionadas con la cloración, con una fecha prevista de conclusión para marzo de 2027.
Son tres proyectos en materia de infraestructura hidráulica que beneficiarán al AMG.
— Pablo Lemus Navarro (@PabloLemusN) August 29, 2026
Las obras del Zapotillo, con apoyo de la Federación; el nuevo acueducto sustituto Chapala-Guadalajara y la modernización de la planta potabilizadora no. 1, en Miravalle.
Seguimos trabajando en… pic.twitter.com/sa7kP3yjMg
La modernización busca responder a una preocupación que en los últimos meses ha adquirido especial relevancia entre habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara: no basta con contar con agua suficiente, también es indispensable que el líquido recibido en los hogares cumpla con las condiciones de calidad necesarias.
En agosto, el debate sobre la calidad del agua cobró fuerza debido a inconformidades de habitantes de distintos puntos de la metrópoli por las condiciones del líquido distribuido por el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado. En ese contexto, los proyectos de Miravalle y del nuevo acueducto fueron presentados por el gobierno estatal como respuestas estructurales y de largo plazo.
El Zapotillo también entra en el acuerdo
El plan hidráulico no se limita al corredor Chapala-Guadalajara. El gobierno federal también se comprometió a realizar obras complementarias relacionadas con la presa El Zapotillo.
Lemus explicó que la Federación tendría a su cargo trabajos pendientes, entre ellos infraestructura para el acueducto y obras de ingeniería eléctrica, con una inversión aproximada de 5 mil millones de pesos. El propósito es que el sistema pueda operar a su máxima capacidad.
Con esta intervención, el gobierno estatal pretende integrar distintas piezas de infraestructura para fortalecer la seguridad hídrica de la región. El acueducto sustituiría infraestructura de conducción; Miravalle recibiría una renovación profunda de sus procesos de potabilización, mientras que las obras en El Zapotillo permitirían aprovechar plenamente la infraestructura asociada a esa presa.
En conjunto, las tres líneas de trabajo representan inversiones estimadas en alrededor de 22 mil 500 millones de pesos, aunque con diferentes responsables y esquemas de financiamiento: cerca de 10 mil millones para el nuevo acueducto, 7 mil 500 millones para Miravalle y aproximadamente 5 mil millones para las obras federales vinculadas con El Zapotillo.
Del anuncio a las obras, el reto que sigue
El siguiente desafío para la administración de Lemus será convertir los acuerdos políticos en proyectos con viabilidad técnica, financiera y administrativa.
La validación de Conagua constituye una etapa determinante para los proyectos, mientras que el esquema financiero del nuevo acueducto requiere también revisión por parte de Hacienda. Si las propuestas reciben los avales correspondientes, el proyecto Chapala-Guadalajara deberá continuar su recorrido institucional ante el Congreso de Jalisco antes de avanzar hacia una eventual licitación.
La dimensión del reto es considerable. Guadalajara y los municipios que integran su zona metropolitana dependen de una infraestructura hidráulica que debe responder no sólo al crecimiento urbano, sino también a las necesidades cotidianas de millones de personas.
Por ello, para el gobierno de Jalisco el problema no puede reducirse a encontrar fuentes adicionales de agua. La apuesta está puesta en modernizar la infraestructura, reducir pérdidas, hacer más eficiente el bombeo, mejorar los procesos de potabilización y aprovechar de manera más eficaz los sistemas existentes.
El proyecto también llega después de meses en los que la administración estatal había buscado respaldo federal para concretar estas obras. En abril, Lemus ya había planteado que el nuevo acueducto requeriría una inversión cercana a 10 mil millones de pesos y que su construcción permitiría reducir considerablemente los costos energéticos asociados al actual sistema.
Ahora, con el respaldo político expresado por Sheinbaum, el expediente entra en una fase en la que los detalles técnicos y financieros serán decisivos.
La promesa es ambiciosa: que Guadalajara cuente con infraestructura capaz de garantizar un suministro más seguro y eficiente, al tiempo que se eleve la calidad del agua que llega a las viviendas.
Para los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara, sin embargo, el verdadero resultado no estará en los anuncios ni en los montos de inversión, sino en algo mucho más cotidiano: abrir la llave y tener la certeza de que habrá agua suficiente y de buena calidad.
Ese es el desafío que ahora enfrenta el gobierno de Pablo Lemus: pasar de los acuerdos alcanzados con la Federación a las obras que permitan darle mayor seguridad hídrica a Guadalajara y a su población.