Un jurado de Las Vegas declaró este lunes 31 de agosto de 2026 culpable a Duane Keith Davis, conocido como “Keffe D”, de asesinato en primer grado con uso de arma mortal por su papel en la muerte de Tupac Shakur. El veredicto, emitido tras menos de tres horas de deliberaciones, cierra uno de los casos más mediáticos y longevos de la historia del hip-hop, ocurrido hace casi tres décadas.
Davis, de 63 años y exlíder de la pandilla South Side Compton Crips, no fue acusado de disparar el arma que mató al rapero el 7 de septiembre de 1996. La fiscalía sostuvo que ordenó el ataque y suministró la pistola Glock .40 que su sobrino Orlando “Baby Lane” Anderson utilizó desde un Cadillac blanco. Anderson murió en un tiroteo no relacionado en 1998.

El juicio, que duró cerca de dos semanas, se basó en gran medida en las propias declaraciones de Davis. En 2008, cuando enfrentaba cargos por drogas, se convirtió en informante confidencial y detalló su participación a la policía. Posteriormente reiteró la versión en entrevistas y en su memoir de 2019, Compton Street Legend. Los fiscales argumentaron que, en la cultura de las pandillas, Davis no podía dejar pasar la golpiza que miembros del entorno de Shakur y Suge Knight propinaron a su sobrino horas antes en el MGM Grand de Las Vegas.
La hermana del rapero, Sekyiwa “Set” Shakur, estuvo presente en la sala cuando se leyó el veredicto y abrazó a los fiscales entre lágrimas. Davis, vestido de traje negro, permaneció impasible y anunció que apelará. El juez Carli Kierny fijó la sentencia para el 13 de octubre. Davis enfrenta cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
La fiscalía desestimó un agravante de pandilla por “logística de testigos”. Durante el juicio se presentaron 24 testigos de cargo y tres de la defensa. Los fiscales reprodujeron horas de grabaciones en las que Davis se colocaba dentro del vehículo desde el que se realizaron los disparos.
El asesinato de Tupac Shakur, ocurrido cuando el artista tenía 25 años, generó durante décadas teorías de conspiración que involucraban a figuras de la industria musical y rivales de la costa este y oeste. Davis es la única persona viva que se encontraba en el Cadillac aquella noche y el único acusado hasta ahora.

El veredicto representa un cierre parcial para la familia y los seguidores del rapero, aunque la defensa insistió en que las declaraciones de Davis eran exageraciones de un hombre que buscaba notoriedad. El caso, que permaneció frío durante años, se reactivó gracias a las confesiones del propio acusado y a la perseverancia de investigadores y fiscales de Nevada.