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Tecate Comuna 2025: la noche en que Cholula se volvió un latido colectivo

Más de doce horas de música ininterrumpida convirtieron al recinto en un torbellino sonoro donde el rock, el ska, el metal, el pop y la nostalgia convivieron sin fricciones, como si cada escenario fuera un planeta orbitando en la misma emoción compartida.
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El Foro Cholula amaneció distinto el 22 de noviembre. Desde el mediodía, una marea de jóvenes y adultos avanzaba entre polvareda, risas y glitter para encontrarse con lo que, horas más tarde, se confirmaría como una de las ediciones más potentes en la historia del Tecate Comuna. No era poca cosa: el festival había vendido todos sus boletos dos semanas antes, un aviso claro de que algo grande estaba por estallar. Y vaya que estalló. Más de doce horas de música ininterrumpida convirtieron al recinto en un torbellino sonoro donde el rock, el ska, el metal, el pop y la nostalgia convivieron sin fricciones, como si cada escenario fuera un planeta orbitando en la misma emoción compartida.

Foto: Tecate Comuna

El arranque fue un abrazo cálido. Rubytates abrió el Escenario Tecate con esa vibra luminosa que conecta de inmediato, mientras Andrés Obregón y Midnight Generation terminaban de despabilar a quienes llegaron desde temprano. En paralelo, Disco Bahía hacía lo propio en el OPPO, preparando el terreno para la mezcla de sensibilidad y raíces de La Santa Cecilia y para la intimidad desarmadora de Kevin Kaarl.

KEVIN KAARL. Foto: Fabián Guerrero

En el Mágico, la escena argentina puso su sello: Alan Sutton y las Criaturitas de la Ansiedad, Silvestre y La Naranja y El Kuelgue tejieron un ambiente relajado, casi de picnic musical elevado al máximo. Y por si fuera poco, el Templo comenzaba su propia ceremonia con La Fanfarria del Capitán y Mario Santander, un recordatorio de que este festival siempre tiene una sorpresa escondida en cada esquina. La tarde avanzó como un golpe de adrenalina.

Julieta Venegas apareció en el Escenario Tecate como si el tiempo nunca hubiera pasado, repartiendo himnos que marcaron generaciones mientras miles de voces se unían en una sola. Los Bunkers, desde Chile, trajeron su Unplugged haciendo uno de los shows más memorables del festival. Muy cerca, Siddhartha entregaba uno de los actos más coreados del día, envuelto en una atmósfera casi cinematográfica que hizo del Escenario OPPO un refugio emocional. En el Mágico, Mago de Oz convocó a un ejército fiel que convirtió el espacio en una misa pagana de folk metal, con banderas al viento y gargantas encendidas. Cuando cayó la noche, la energía se transformó por completo. Apocalyptica tomó el Escenario Templo cerca de la medianoche y el silencio previo se rompió con la fuerza de sus chelos eléctricos. Cada nota era un disparo de dramatismo, una mezcla entre metal y sinfonía que dejó al público hipnotizado. No muy lejos, el OPPO se convirtió en un hervidero de ska con Panteón Rococó, quienes demostraron una vez más por qué su directo es una fiesta socialmente consciente pero siempre contagiosa y con alegría de tener de vuelta a Dr. Shenka, después de un aenferemedad.

JULIETA VENEGAS. Foto: Fabián Guerrero
LOS BUNKERS. Foto: Fabián Guerrero

Tras ellos, Molotov soltó su arsenal de riffs y provocación, volviendo el escenario una olla de presión donde se gritaba, se bailaba y se exorcizaban viejos enojos entre risas. Y entonces llegó el momento que muchos esperaban. Zoé apareció en el Escenario Tecate envuelto en luces neón y esa estética espacial que los caracteriza. Desde los primeros acordes, el Foro Cholula se convirtió en un océano de celulares en alto, rostros iluminados y voces que parecían flotar sobre el viento frío de la noche. “Labios Rotos” fue un punto de quiebre: la multitud cantó tan fuerte que por instantes parecía que el escenario mismo vibraba. Era el regreso que miles querían ver y el festival les entregó justo eso. En los escenarios alternos, la recta final también tenía sorpresas: Maldita Vecindad desató un ritual y baile colectivo en el Mágico, con Roco Pachukote guiando a su público como un chamán urbano.

ZOÉ. Foto: Fabián Guerrero
MOLOTOV. Foto: Fabián Guerrero

Miguel Mateos, en el Templo, recordó por qué su nombre es parte inamovible de la historia del rock en español con una serie de eéxitos que se repitieron en toda la presentación. Y ya en los últimos alientos del Comuna, Rich Mafia, Victimas del Dr. Cerebro y Los Wookies mantuvieron vivo el pulso para quienes se negaban a dejar morir la fiesta. Pero el cierre estelar del Escenario Tecate quedó en manos de Foster The People, quienes entregaron un show luminoso, energético, casi diseñado para las últimas reservas de fuerza del público. Cuando “Pumped Up Kicks” sonó, la explanada entera se movió como un solo cuerpo. Era la prueba irrefutable de por qué este festival logró una edición histórica: porque sabe convocar emociones universales sin importar género o generación. A las dos de la mañana, cuando el polvo, el sudor y la euforia empezaron a bajar, una sensación persistía en el aire: la de haber sido parte de algo irrepetible. Tecate Comuna 2025 no solo cumplió con las expectativas; las desbordó con una naturalidad que solo los grandes festivales pueden presumir. Cholula volvió a su silencio habitual, pero quienes estuvieron ahí saben que algo quedó latiendo todavía. La promesa está hecha: en 2026, el Comuna volverá. Y después de una noche así, ¿quién podría perdérselo?

MOLOTOV. Foto: Fabián Guerrero
Foto: Fabián Guerrero
MIGUEL MATEOS. Foto: Fabián Guerrero
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