El rial iraní sufrió un colapso acelerado de su valor tras el estallido de manifestaciones sociales el 28 de diciembre, en un escenario marcado por inflación persistente, sanciones internacionales y creciente inestabilidad política. La depreciación de la moneda de Irán se intensificó en enero, profundizando la crisis económica y debilitando aún más la confianza de ciudadanos e inversionistas.
El deterioro del tipo de cambio del rial se volvió más pronunciado tras las protestas iniciadas a finales de diciembre. De acuerdo con datos de mercados cambiarios y reportes de agencias internacionales, la moneda iraní registró fuertes oscilaciones antes de entrar en una fase de depreciación casi continua.
La última caída significativa del rial se registró a partir del 6 de enero, luego de semanas de volatilidad. La depreciación contribuyó a detonar protestas en Teherán y otras ciudades, donde el encarecimiento del costo de vida se convirtió en una de las principales demandas ciudadanas. Con el avance de las manifestaciones, la crisis cambiaria adquirió un componente político más amplio, intensificando la presión sobre la economía nacional.
Moneda iraní en valores casi nulos frente a divisas fuertes
Durante este periodo, el rial iraní quedó reducido a niveles prácticamente insignificantes frente a monedas de referencia como el dólar estadounidense y el euro. En el mercado mexicano, su valor descendió hasta 0.000016 pesos, una proporción ínfima del peso mexicano.
Al inicio de las protestas, el rial se cotizaba en cerca de 2,325 riales por peso mexicano, mientras que un dólar equivalía a más de 41,666 riales, cifras que ya reflejaban un valor residual. Desde entonces, la moneda continuó su caída hasta ubicarse en niveles que especialistas describen como una depreciación insostenible, cercana a un valor casi simbólico en los mercados internacionales.
"Irán":
— ¿Por qué es Tendencia? (@porktendencia) January 12, 2026
Por la devaluación de su moneda pic.twitter.com/zetSMV0CV0
Sanciones, inflación y pérdida de confianza golpean la economía iraní
La economía de Irán arrastra años de sanciones internacionales, inflación crónica y severas restricciones financieras. Informes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial han advertido reiteradamente sobre el impacto de estos factores en la estabilidad macroeconómica del país.
Ante la incertidumbre política y económica, ciudadanos e inversionistas iraníes han optado por divisas fuertes y oro como reserva de valor, desplazando aún más al rial y debilitando su función como medio de intercambio y ahorro.
Medidas del gobierno iraní no logran contener la crisis cambiaria
El gobierno iraní ha propuesto nuevas medidas de alivio económico, luego de intentar restringir el acceso a divisas subsidiadas utilizadas para la importación de bienes básicos. Sin embargo, críticos del sistema señalan que estas políticas han generado distorsiones en el mercado, incentivado la búsqueda de rentas y no han conseguido frenar la inflación ni estabilizar la moneda.
Analistas citados por agencias como Reuters y Associated Press coinciden en que, sin reformas estructurales y un alivio de las sanciones, el margen de maniobra para recuperar el valor del rial es limitado.
Nuevos aranceles de Estados Unidos agravan la incertidumbre
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 12 de enero la imposición de aranceles del 25% a cualquier país que mantenga relaciones comerciales con Irán.
“Con efecto inmediato, cualquier país que haga negocios con la República Islámica de Irán pagará aranceles del 25% por cualquier negocio que realice con Estados Unidos. Esta orden es definitiva y concluyente”, escribió Trump en su red Truth Social.
La medida añade presión adicional sobre una economía ya debilitada y refuerza la percepción de riesgo entre los actores internacionales, complicando aún más la recuperación del rial iraní.