La muerte de un paciente por rabia humana en el municipio de Jesús Carranza, en el sur del estado, ha encendido alertas sanitarias y reactivado protocolos epidemiológicos en Veracruz, reconfigurando el debate público sobre las amenazas que aún representa esta enfermedad zoonótica en México. La defunción, ocurrida tras presunta exposición a un murciélago hematófago, se registró en la localidad de Isla y, de confirmarse plenamente mediante análisis clínicos y de laboratorio, sería el primer fallecimiento por rabia humana reportado en el país durante 2026.
Autoridades locales, encabezadas por el presidente municipal de Jesús Carranza, Ranferi Plata Rodríguez, quien también es médico veterinario, detallaron que el caso corresponde a rabia paralítica, una variante poco frecuente de la enfermedad pero de altísima letalidad. El paciente, cuyo sexo y edad no han sido divulgados por motivos de confidencialidad sanitaria, presentó un cuadro clínico que evolucionó de manera rápida hacia un desenlace fatal tras el contacto con el animal infectado.
La enfermedad, causada por un virus que ataca el sistema nervioso central, es casi siempre mortal una vez que aparecen los síntomas, y no existe tratamiento eficaz una vez manifestada la infección. El contagio ocurre principalmente por la saliva de animales infectados al morder o, en algunos casos, al entrar en contacto con superficies contaminadas en heridas abiertas. En México, la rabia transmitida por perros ha sido prácticamente erradicada gracias a campañas sostenidas de vacunación, pero la rabia silvestre —especialmente la asociada a murciélagos hematófagos, zorrillos y otros mamíferos— sigue siendo un riesgo ineludible en regiones rurales y selváticas.

La respuesta institucional frente a este suceso ha sido inmediata. Las autoridades de salud del estado y municipal coordinaron la activación de medidas preventivas en Jesús Carranza y municipios cercanos como Sayula de Alemán, Hidalgotitlán y Uxpanapa, encaminadas a reforzar la vigilancia epidemiológica y a evitar la aparición de nuevos casos. Brigadas médicas y personal técnico fueron desplegados para intensificar el monitoreo de la comunidad, garantizar la disponibilidad de insumos en centros de salud y difundir información sobre los riesgos de la enfermedad.
Plata Rodríguez advirtió que las características geográficas de la región, con abundantes cuevas y zonas selváticas que sirven de refugio a murciélagos hematófagos, aumentan de manera natural la probabilidad de contacto entre la fauna silvestre y las poblaciones humanas y animales. Por ello, insistió en la necesidad de una estrategia regional integral que no solo combata la exposición directa al virus, sino que también contemple la protección de la actividad ganadera, vulnerable a la denominada rabia paralítica bovina o derriengue.

El reporte de este caso reaclara la persistencia de la rabia silvestre como un problema de salud pública en México, a pesar de los avances en la eliminación de la rabia transmitida por perros. Datos epidemiológicos señalan que entre 2014 y 2024 se documentaron una docena de casos de rabia humana vinculados a fauna silvestre, además de decenas de casos en animales domésticos. Este tipo de contagios subraya la importancia de mantener campañas de vacunación en mascotas, de sensibilizar a las comunidades sobre los riesgos de la fauna local y de acudir con urgencia a los servicios de salud ante cualquier mordedura o exposición sospechosa.
Representantes de salud pública han reiterado su llamado a la población para extremar precauciones, evitar el manejo de fauna silvestre y reportar cualquier incidente de mordeduras. El caso en Veracruz, aunque catalogado como un hecho aislado hasta el momento, subraya la vulnerabilidad de las zonas rurales frente a enfermedades virales de transmisión animal y la necesidad de mantener activos los sistemas de vigilancia y respuesta ante amenazas sanitarias emergentes.