En un nuevo episodio de violencia que enluta al ámbito político y nuevamente pone en entredicho la seguridad de actores públicos en México, Javier Martínez Mota, ex candidato de Movimiento Ciudadano (MC) a la presidencia municipal de Misantla, Veracruz, fue asesinado a balazos el pasado viernes en el municipio de San Miguel Ejutla, en el estado de Oaxaca. El crimen se perpetró en plena vía pública, cuando sujetos armados abrieron fuego contra la víctima, que se encontraba junto a su camioneta en el cruce de las calles Hidalgo y Porfirio Díaz, en el centro de esa localidad oaxaqueña. Testigos relatan que los agresores se desplazaban en una motocicleta y tras disparar se dieron a la fuga con rumbo desconocido, dejando a Martínez Mota sin vida a un costado de su vehículo.

Martínez Mota, de 52 años, político con arraigo en Misantla, donde en 2021 contendió por la alcaldía bajo las siglas de Movimiento Ciudadano sin lograr el triunfo, había dejado la escena política activa tras ese proceso electoral y se había establecido en Barranca Larga, una comunidad del municipio de Ejutla de Crespo, Oaxaca, donde se dedicaba a actividades comerciales, entre ellas la venta de carne de cerdo. A pesar de haberse alejado de la política electoral, su nombre seguía siendo reconocido en círculos sociales y políticos de Veracruz por su participación en la contienda de hace cuatro años.
El asesinato de Martínez Mota se suma a la lista de agresiones mortales contra figuras políticas en México, un fenómeno que ha generado alarma entre autoridades, partidos y organizaciones de la sociedad civil. La violencia dirigida contra aspirantes y ex candidatos, especialmente en el ámbito municipal, ha sido señalada por analistas como un patrón que refleja tanto la disputa por el control de territorios como la permeabilidad de la actividad política a la presencia de grupos criminales y la debilidad de los mecanismos de protección de personas vulnerables por su perfil público. Aunque las investigaciones sobre este caso específico apenas se inician, la Fiscalía General del Estado de Oaxaca ya abrió una carpeta de investigación para esclarecer el móvil del ataque y localizar a los responsables, mientras peritos realizan el levantamiento de indicios balísticos y otras diligencias en la escena del crimen.

La muerte de Martínez Mota no sólo causa consternación en su natal Misantla, donde colegas y simpatizantes lamentan el desenlace violento de quien fuera una figura de la política local, sino también en la sociedad veracruzana y oaxaqueña, que ven con inquietud la repetición de hechos de sangre que trascienden las fronteras estatales.
Mientras tanto, permanece el reclamo de justicia por parte de organizaciones civiles y figuras partidistas que exigen que se esclarezcan las circunstancias del crimen y se sancione a los perpetradores, en un contexto de creciente demanda por la protección de la integridad de quienes, aun sin estar en ejercicio de un cargo, han participado en la vida pública y son objeto de agresiones extremas.