El diputado federal Sergio Mayer Bretón parece haber encontrado la fórmula para adelgazar su patrimonio en el papel, justo en los años en que ejercía un cargo público bajo la bandera de la llamada Cuarta Transformación. Una investigación firmada por Jorge García Orozco para EMEEQUIS documenta cómo camionetas, obras de arte millonarias, joyas y al menos dos propiedades “desaparecieron” entre una declaración patrimonial y otra, mientras el legislador solicitaba licencia para integrarse al programa televisivo La Casa de los Famosos.
En su declaración inicial de 2021, presentada tras asumir funciones legislativas, Mayer reportó la adquisición de una casa de mil 100 metros cuadrados, de la cual poseía el 80 por ciento, así como dos terrenos de 500 metros cuadrados cada uno al cien por ciento de propiedad. Las operaciones, realizadas entre 2016 y 2017 mediante compraventa a crédito y amparadas en escrituras públicas, fueron registradas con un valor de adquisición de cero pesos mexicanos. La anotación, legalmente posible bajo ciertos supuestos administrativos, levanta sospechas, pues especialistas en transparencia advierten que declarar inmuebles sin monto puede impedir conocer el costo real de los bienes y dificulta evaluar la evolución patrimonial de un servidor público.
En la declaración de modificación correspondiente a 2025, el panorama cambió de forma drástica. De las tres propiedades originales sólo quedó un terreno de 500 metros cuadrados. La casa de mil 100 metros cuadrados y el otro terreno simplemente dejaron de figurar. No existe, en los documentos públicos consultados, referencia explícita a su enajenación, donación o pérdida, lo que abre interrogantes sobre la trazabilidad de los bienes.

Algo similar ocurrió con el parque vehicular. En la primera declaración patrimonial aparecía una camioneta BMW X6 con un valor aproximado de 950 mil pesos. En las declaraciones subsecuentes ya no figura el vehículo y tampoco consta un registro claro de baja o venta. La omisión, si bien puede obedecer a un error administrativo, adquiere relevancia en el contexto de un funcionario obligado por ley a reportar de manera completa y veraz la evolución de su patrimonio.
El capítulo más llamativo es el de los bienes muebles de alto valor. En 2021, Mayer declaró poseer obras de arte valuadas en 50 millones de pesos y joyas por 14 millones. En la declaración posterior, los apartados aparecen con la leyenda “sin cambios”, pero sin detallar montos. El efecto práctico es que el público deja de conocer el valor declarado previamente, lo que imposibilita verificar si dichos bienes se mantienen, se vendieron o sufrieron alguna variación significativa.
Las inconsistencias también alcanzan las cuentas bancarias e inversiones. El documento lista varias cuentas de cheques en BBVA Bancomer, Banco Inbursa y, en Estados Unidos, Bank of America y Frost Bank. Todas aparecen con un saldo reportado como “-100.0 %”, una notación que no precisa montos absolutos y que impide conocer el flujo real de recursos. Un fondo de inversión en sociedades de BBVA presenta el mismo indicador. Sin cifras concretas, resulta imposible determinar si el legislador mantuvo activos financieros relevantes durante su gestión, periodo en el que presidió la Comisión de Cultura y Cinematografía en la Cámara de Diputados.
En el apartado de pasivos figura un adeudo personal superior a 10 millones de pesos con Banco Inbursa, adquirido en 2016, con un saldo residual reportado del 0.2 por ciento. Tampoco se detallan condiciones de pago ni evolución de intereses. Especialistas en responsabilidades administrativas advierten que la Ley General de Responsabilidades Administrativas obliga a los servidores públicos a presentar declaraciones completas y veraces, precisamente para prevenir conflictos de interés y posibles actos de enriquecimiento ilícito.

La investigación también documenta la omisión de la participación de Mayer en al menos ocho empresas privadas. Entre ellas figuran La Misma Gata Revolcada, S.A. de C.V.; Mayer Breton, S.A. de C.V.; Le Viande Inmobiliaria, S.A. de C.V.; Mexico Cold Storage, S.A. de C.V.; MAS – International Networks, S.A. de C.V.; Operadora Celebration de Acapulco, S.A. de C.V.; y Maximus Producciones, S.A. de C.V., dedicadas principalmente al entretenimiento, la actividad inmobiliaria y la refrigeración industrial. Ninguna aparece en las secciones de intereses o experiencia laboral de la declaración de modificación 2025, donde el diputado sólo consigna su actividad como actor y empresario a título personal.
La omisión de vínculos empresariales no es un detalle menor para quien ocupó una posición estratégica en la Comisión de Cultura y Cinematografía, instancia con incidencia directa en políticas públicas y asignación de recursos para el sector audiovisual y cultural. La legislación mexicana exige reportar cualquier participación societaria que pueda generar conflicto de interés real o potencial.
Mientras el legislador solicitaba licencia para ingresar a un reality show televisivo, su patrimonio en papel parecía encogerse hasta adquirir proporciones casi modestas. Sin embargo, la opacidad en la información pública deja más preguntas que respuestas. En un país donde la transparencia patrimonial fue bandera política de la 4T, el caso de Sergio Mayer ilustra que, al menos en los formularios oficiales, la riqueza puede desvanecerse con la misma facilidad con la que se apaga una cámara de televisión.