El Patronato de la Feria Internacional de la Pirotecnia de Indaparapeo, en conjunto con las autoridades locales, emitió un comunicado oficial este 26 de febrero confirmando que el evento queda suspendido de manera inmediata.
La Feria de la Pirotecnia no es un evento cualquiera; es el motor económico de cientos de familias que dedican su vida al arte de la pólvora. Sin embargo, los organizadores fueron tajantes: “No existen las condiciones de seguridad mínimas para garantizar la integridad de los asistentes y los artesanos”.
Esta determinación llega tras una semana de intensa violencia en la zona de Tierra Caliente y el Bajío michoacano. La incertidumbre generada por la confirmación de la muerte de liderazgos del crimen organizado ha desatado una ola de bloqueos, quema de vehículos y enfrentamientos que hacen imposible el tránsito seguro de los castillos de pirotecnia y, mucho menos, la aglomeración de miles de turistas.

La cancelación de este evento supone un golpe devastador en tres frentes principales:
- Economía Local: La ocupación hotelera en Indaparapeo y municipios vecinos como Charo y Morelia sufre una caída estrepitosa. Restaurantes y comercios locales contaban con esta derrama económica para recuperarse del inicio de año.
- Artesanía Internacional: El evento contaba con delegaciones invitadas de países como Italia y Rusia. La cancelación proyecta una imagen de inestabilidad que afecta directamente el turismo cultural de Michoacán a nivel global.
- Cultura y Tradición: Para los habitantes, la feria es un punto de identidad. El estruendo de los fuegos artificiales es, irónicamente, la única “explosión” que los ciudadanos desean escuchar, en contraste con el sonido de las armas de fuego que ha prevalecido en la región.

Indaparapeo no es un caso aislado. La psicosis colectiva y los operativos federales han llevado a que otros eventos masivos, como el concierto de La Arrolladora Banda El Limón, también bajen la cortina por temor a represalias o incidentes violentos. Las carreteras que conectan al estado permanecen bajo vigilancia extrema, pero la percepción de riesgo sigue siendo demasiado alta para un evento familiar.
El comité ha hecho un llamado a la solidaridad. Aunque las luces no se encenderán este febrero, se espera que el gobierno estatal implemente algún programa de apoyo para los maestros pirotécnicos que ya habían invertido en material y logística. Por ahora, el mensaje es de resiliencia: “La seguridad no es negociable; la feria volverá cuando el cielo pueda brillar sin miedo”.