Opinión por: JUAN MANUEL DE ANDA.
SOBRE ADVERTENCIA…
Contundente fue el llamado (que más bien sonó a advertencia) de la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, a sus compañeros de movimiento para que no vayan a andar en los estadios, con boletos de 120 mil pesos, viendo el Fútbol, ahora que se lleva a cabo el Mundial 2026.
Y es que, de antemano se sabe que hay algunos miembros del partido guinda que son muy exquisitos y les gusta darse la buena vida; aunque en múltiples ocasiones han sido balconeados volando en primera clase, o comiendo en restaurantes costosos; y ya ni se diga los que han sido fotografiados en tiendas de lujo en Japón; solo por citar algunos ejemplos.
La líder nacional guinda recomendó a sus compañeros de movimiento que, si quieren ver los partidos, vayan a los Fan Fest que se instalaron en diferentes puntos del país y convivan con el pueblo, pues ahí se puede entrar de manera gratuita; “nosotros debemos ser ejemplares con nuestro actuar”, les soltó Montiel.
Ya veremos si los aludidos hacen caso al llamado de su pastora, o deciden hacer oídos sordos y más temprano que tarde, alguien los ponga en evidencia, con fotografía incluida, en algún palco o butaca del estadio, dándose una vida de neoliberal.
PALMO DE NARICES A LA CNTE.
Como balde de agua fría cayó entre los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la aclaración que hizo la Consejera Jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde de que, a pesar de que desaparezca la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM) la rectoría de las plazas docentes la seguirá teniendo el Estado Mexicano.
De acuerdo con Alcalde, la instrucción de la presidenta Sheinbaum es diseñar un esquema que preserve la rectoría estatal, para evitar prácticas de favoritismo y sobre todo, de corrupción en el manejo de las plazas.
Y es que algunos de los liderazgos del magisterio disidente ya se frotaban las manos, pues tenían la idea de que podrían recuperar la influencia que el sindicato mantuvo durante décadas en los procesos de asignación de plazas y ascensos, lo que les redituaba, no solo en influencia, sino también económicamente.
Como diría el clásico: “lástima Margarito”
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