Taiyuan, provincia de Shanxi, China. — China completó el viernes 23 de octubre de 2026 el lanzamiento de un cohete Larga Marcha-6 modificado desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan, en el norte del país. El vehículo portador elevó al espacio el satélite de teledetección Yaogan-50 03 (también referido como Yaogan 50C), que alcanzó la órbita prevista según informaron las autoridades espaciales chinas.
El despegue se produjo a las 18:15 hora de Beijing. El cohete, de la familia Larga Marcha, despegó al atardecer y generó un espectáculo visual que fue captado desde distintas localidades, incluyendo zonas de las provincias de Shanxi y Shandong. Imágenes difundidas muestran la estela luminosa y las formaciones de humo que se extendieron en el cielo, visibles incluso a gran distancia. La misión fue calificada como un éxito completo por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC).
El satélite Yaogan-50 03 forma parte de la serie de observación de la Tierra de China. De acuerdo con las declaraciones oficiales, su principal función será apoyar el levantamiento de recursos terrestres, la estimación de rendimientos agrícolas y las labores de prevención y mitigación de desastres. Estos usos se enmarcan en las aplicaciones civiles de teledetección que el país ha desarrollado de manera sostenida en los últimos años.
📺🚀 China lanzó un cohete Long March-6 al atardecer desde Shanxi y puso en órbita un nuevo satélite de teledetección. pic.twitter.com/z2Jbz51Emi
— SE PICO (@sepicoarg) October 24, 2026
El lanzamiento representó el vuelo número 672 de la serie de cohetes Larga Marcha. El Larga Marcha-6 (en su versión modificada o 6A) es un vehículo de propulsión mixta que combina un cuerpo central de combustible líquido con propulsores laterales sólidos. Tiene capacidad para colocar cargas útiles en órbitas bajas, síncronas al Sol y otras configuraciones, y se ha consolidado como una de las opciones frecuentes para misiones de satélites de observación desde el centro de Taiyuan.
Este tipo de misiones se suma a la actividad regular del programa espacial chino, que en 2026 ha mantenido un ritmo elevado de lanzamientos. La serie Yaogan agrupa diversos satélites equipados con sensores ópticos y de radar destinados a la recolección de datos de la superficie terrestre. Las autoridades han subrayado reiteradamente el carácter civil de estas aplicaciones, orientadas a la planificación territorial, la agricultura y la respuesta ante emergencias naturales.
Observadores del sector espacial señalan que China continúa ampliando su constelación de satélites de observación, lo que le permite obtener cobertura más frecuente del territorio nacional y de otras regiones. Al mismo tiempo, estos sistemas generan datos que también pueden ser empleados por diferentes organismos gubernamentales y, en algunos casos, por usuarios comerciales. La transparencia sobre las especificaciones técnicas detalladas de cada satélite de la serie Yaogan suele ser limitada, una práctica común en varios programas espaciales nacionales.
El éxito de esta misión se produce en un contexto de competencia internacional en el acceso al espacio, donde múltiples países y empresas privadas desarrollan capacidades de lanzamiento y observación de la Tierra. China ha priorizado la autonomía tecnológica en este ámbito y mantiene un calendario ambicioso de misiones, que incluye tanto satélites de observación como proyectos de exploración más lejana.
Las imágenes del lanzamiento, que muestran el cohete elevándose en el crepúsculo y las características formaciones de humo en el cielo, circularon rápidamente en redes sociales y medios especializados. Desde ciudades como Datong, en Shanxi, y Qingdao, en Shandong, se registraron vistas del fenómeno, lo que permitió a un público amplio apreciar el momento del despegue.
Con este nuevo satélite en órbita, China refuerza su infraestructura de datos espaciales orientada a usos prácticos en el territorio. Las autoridades indicaron que la información generada contribuirá a mejorar la gestión de recursos y la capacidad de respuesta ante eventos climáticos o desastres naturales. El programa espacial chino sigue avanzando con regularidad, combinando misiones de observación de la Tierra con otros objetivos de más largo plazo.