La Coordinación Nacional de Danza invita al público a adentrarse en una experiencia escénica donde el gesto se convierte en pensamiento y el movimiento en una forma de memoria viva. Se trata de Soñantes. Intento 1045, la más reciente propuesta de la compañía mexicana ONÍRICO Danza-teatro del gesto, que mantiene temporada en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, recinto emblemático del Centro Cultural del Bosque, hasta el 1 de marzo de 2026.
La permanencia de esta puesta en escena en uno de los espacios más significativos para la danza contemporánea en México no es casual. La temporada representa la oportunidad de profundizar en la poética que ONÍRICO ha construido durante más de dos décadas, un proyecto encabezado por dos creadores fundamentales dentro del panorama de las artes escénicas nacionales: Gilberto González Guerra y Juan Ramírez. Desde la fundación de la agrupación en 1998, ambos artistas han sostenido una línea de trabajo que privilegia la potencia expresiva del cuerpo por encima de cualquier artificio discursivo.

En la obra de ONÍRICO, el gesto no ilustra una idea previa, sino que la produce. El movimiento no funciona como ornamento escénico, sino como detonador de sentido. Esa concepción, que dialoga con las tradiciones de la danza-teatro y el teatro físico, ha permitido a la compañía consolidar un lenguaje propio, reconocible por su rigor técnico y su densidad poética. A lo largo de su trayectoria, González Guerra y Ramírez han apostado por una escena donde la fisicalidad no es mero despliegue virtuoso, sino un instrumento de reflexión sobre la condición humana.
La estatura artística de Gilberto González Guerra también se dimensiona a partir de su proyección internacional. Su incorporación al banco de talentos del Cirque du Soleil, en Montreal, marcó un punto de inflexión en su carrera. Como intérprete principal en Saltimbanco, una de las producciones más emblemáticas de la compañía canadiense, González Guerra se enfrentó a un estándar de exigencia técnica y escénica de alcance global. Esa experiencia no solo amplió su horizonte profesional, sino que confirmó la versatilidad de su trabajo, capaz de transitar entre lenguajes sin perder identidad.

De regreso en México, esa experiencia internacional se tradujo en una maduración estética que ha permeado las creaciones de ONÍRICO. El diálogo entre disciplina técnica, riesgo físico y profundidad conceptual se percibe en cada montaje. Lejos de replicar fórmulas, la compañía ha sostenido una investigación constante sobre las posibilidades narrativas del cuerpo, lo que la ha convertido en referente para nuevas generaciones interesadas en la intersección entre danza y teatro.
La temporada de Soñantes. Intento 1045 se desarrolla con funciones los jueves y viernes a las 20 horas, sábados a las 19 horas y domingos a las 18 horas, en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo. Los boletos están disponibles en las taquillas del Centro Cultural del Bosque, con descuentos para estudiantes, docentes y personas adultas mayores con credencial vigente del INAPAM, así como en venta en línea a través de la plataforma oficial.

En un contexto donde las artes escénicas enfrentan el desafío de reconectar con públicos diversos, la propuesta de ONÍRICO reafirma la vigencia del cuerpo como herramienta crítica y poética. Soñantes. Intento 1045 no se limita a ofrecer un espectáculo; propone una experiencia donde la escena se convierte en territorio de reflexión sensible, recordando que, antes que palabra, el teatro fue movimiento y que en el gesto persiste una forma esencial de narrar lo humano.