La llegada de la selección de Sudáfrica a México para completar su preparación rumbo a la Copa del Mundo sufrió un retraso significativo debido a problemas relacionados con la obtención de visas para ingresar a Estados Unidos, situación que inicialmente generó versiones en medios sudafricanos sobre una presunta responsabilidad de las autoridades mexicanas, pero que posteriormente fue aclarada por la propia federación de aquel país y por fuentes oficiales.
De acuerdo con reportes difundidos por medios de comunicación sudafricanos, el vuelo chárter que debía partir el domingo 31 de mayo desde el Aeropuerto Internacional OR Tambo, en Johannesburgo, con destino a Estambul como escala previa a su traslado hacia México, no pudo despegar según lo programado y quedó sujeto a una reprogramación indefinida.
La situación provocó preocupación en torno a la preparación de los Bafana Bafana, que tienen previsto establecer su campamento en Pachuca y disputar un partido amistoso ante Jamaica en el Estadio Hidalgo antes de su presentación en la Copa del Mundo, donde enfrentarán a México en el encuentro inaugural programado para el próximo 11 de junio.

Durante las primeras horas posteriores a conocerse el retraso, diversos espacios informativos y canales de televisión sudafricanos difundieron versiones que apuntaban a supuestas demoras en la entrega de visas mexicanas para integrantes de la delegación africana. Algunas de esas interpretaciones incluso sugerían que México obtenía una ventaja deportiva al obligar a su rival a modificar sus planes de viaje y preparación.
Sin embargo, conforme avanzó la jornada, la narrativa comenzó a cambiar. Los informes más recientes de la cadena pública sudafricana SABC y los comunicados emitidos por la Asociación Sudafricana de Fútbol (SAFA) precisaron que el problema no estaba relacionado con los permisos de ingreso a México, sino con la falta de visas estadounidenses para una parte importante de la delegación.
Según la información oficial, más de veinte integrantes del representativo sudafricano, entre ellos numerosos futbolistas, no habían recibido a tiempo los documentos necesarios para ingresar a Estados Unidos. El trámite era indispensable debido a que el equipo tiene programado disputar su segundo encuentro mundialista en Atlanta frente a la República Checa, por lo que debía completar previamente el proceso correspondiente ante la representación diplomática estadounidense en Johannesburgo.

La falta de esos visados impidió concretar la salida del contingente en las fechas originalmente previstas y provocó una cadena de retrasos logísticos que afectó directamente el itinerario diseñado para la concentración en territorio mexicano.
El cambio de versión también modificó el tono de las críticas dentro de Sudáfrica. Las acusaciones dirigidas inicialmente hacia México fueron perdiendo fuerza a medida que surgían nuevos detalles sobre el origen del problema. La atención pasó entonces a la organización interna de la propia federación sudafricana y a la gestión administrativa de los documentos migratorios.
La reacción más contundente provino del ministro de Deportes de Sudáfrica, Gayton McKenzie, quien cuestionó públicamente el manejo de la situación por parte de la SAFA. El funcionario calificó el episodio como un “fiasco” y aseguró que solicitará explicaciones formales para determinar responsabilidades por los contratiempos que afectan la preparación de la selección nacional.
En respuesta a la crisis, la Asociación Sudafricana de Fútbol convocó una reunión de emergencia con el objetivo de encontrar una solución que permita acelerar la obtención de los visados pendientes con apoyo de las autoridades diplomáticas de su país y reorganizar el viaje hacia México lo antes posible.
Mientras se resuelve el conflicto administrativo, el conjunto africano continuará entrenando en Johannesburgo a la espera de una nueva fecha de salida. El retraso podría representar una reducción considerable en el tiempo de adaptación previsto para los jugadores antes del amistoso frente a Jamaica y del debut mundialista ante la selección mexicana.
Aunque el incidente generó especulaciones sobre una supuesta maniobra para perjudicar al rival del Tri, la información oficial disponible hasta el momento apunta a que el origen del problema se encuentra en la gestión de las visas estadounidenses requeridas para el desarrollo completo de la participación sudafricana en el torneo. De esta manera, la hipótesis de una intervención de las autoridades mexicanas ha quedado desplazada por los propios reportes emitidos desde Sudáfrica, que atribuyen el retraso a dificultades administrativas relacionadas con los trámites migratorios hacia Estados Unidos.