La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) cerró formalmente el capítulo del proyecto FIFA Forward Enterprise el 31 de julio de 2026. En un comunicado escueto pero contundente, el organismo que dirige Mikel Arriola señaló que, una vez que la FIFA informó a todas las asociaciones miembro del retiro definitivo de la iniciativa, el tema quedó concluido para el futbol mexicano.
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— Federación Mexicana de Futbol (@FMF) August 1, 2026
“El día de hoy la FIFA ha informado a las Federaciones que retiró el proyecto financiero, por lo que para la FMF es un tema concluido. Celebramos que se haya priorizado la unidad de todas las Confederaciones y Federaciones en beneficio del futbol”, reza el texto oficial.
El episodio había generado tensión apenas 48 horas antes. El 28 de julio, la FIFA notificó a sus 211 asociaciones miembro la creación de FIFA Forward Enterprise, una filial comercial valorada en alrededor de 20 mil millones de dólares que permitiría a inversionistas privados adquirir participaciones minoritarias no controladoras. Según el plan impulsado por Gianni Infantino, los recursos generados —estimados en 4.2 mil millones de dólares— se destinarían a reforzar el programa FIFA Forward, con la promesa de entregas de hasta 40 millones de dólares por federación para infraestructura y desarrollo.
Concacaf reaccionó con rapidez. El 30 de julio, la confederación anunció el rechazo unánime de sus 41 asociaciones miembro, argumentando riesgos para la gobernanza del futbol y la integridad de las competiciones. Estados Unidos y Canadá respaldaron públicamente esa posición. La FMF, sin embargo, optó por un camino distinto: comunicó que analizaría la documentación y participaría en las mesas de trabajo que la FIFA ofrecía antes de fijar postura definitiva.
Esa cautela generó críticas en redes y medios especializados, que interpretaron la decisión como un distanciamiento de la confederación regional. Algunos sectores de la afición mexicana recordaron la opacidad histórica de la FMF en temas de gobernanza y cuestionaron si la revisión respondía realmente al interés del futbol nacional o a posibles beneficios económicos para los dirigentes.
El 31 de julio, Infantino confirmó el retiro del proyecto. El presidente de la FIFA reconoció que la iniciativa había generado divisiones entre confederaciones, federaciones, miembros del Consejo y otros actores del futbol mundial. “Se priorizó la unidad”, explicó. Con ese anuncio, la FMF cerró el círculo y se alineó, al menos públicamente, con el discurso de unidad.

El episodio deja lecciones. Por un lado, muestra la capacidad de presión de las confederaciones más fuertes cuando perciben amenazas a la estructura tradicional del futbol. Por otro, evidencia las tensiones internas de Concacaf y el margen de autonomía que todavía conservan asociaciones como la mexicana. Para el futbol mexicano, el tema cierra sin mayores consecuencias inmediatas, pero abre interrogantes sobre la relación futura entre la FMF y su confederación regional.
En los próximos meses se esperan nuevas reuniones entre FIFA y las asociaciones para explorar mecanismos alternativos de financiamiento del desarrollo del futbol. La FMF, por ahora, celebra el final del capítulo y se concentra en la agenda deportiva nacional.